VIVA VENEZUELA LIBRE!!!!!!

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EL FUTURO EN LA CALLE!

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En homenaje a nuestros héroes caídos y a nuestros presos políticos!!!

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Vuela alto hijo mío!!!...

A nuestros compatriotas en el exilio

" "VENEZUELA EXIGE LA LIBERTAD DE NUESTROS PRESOS POLITICOS!!!"....

miércoles, 12 de noviembre de 2014

No tenemos ninguna duda: queremos nuestra libertad.

POR: ANALISTAS CONSTITUCIONALES DEL TERCER FACTOR
Para enfrentar con posibilidades de éxito una situación, o un posible enemigo, se requiere conocer su naturaleza y la capacidad de su potencial ofensivo y sus debilidades coyunturales e intrínsecas. Esto es, el resultado que se busca debe estar soportado fundamentalmente en un diagnóstico acertado para saber qué herramientas deben utilizarse para obtener los fines perseguidos.

Este postulado es válido en todas las ocasiones en que haya que resistir ciertas realidades que precisan ser cambiadas o erradicadas, por contravenir valores no susceptibles de permitir la convivencia, ni la tolerancia, con hechos que son su contrafigura y negación.

Aplicando estos prudentes y elementales conceptos y precisiones al propósito de buscarle una salida a nuestra tragedia política republicana, el sentido común nos indica que debemos emplear una metodología de base histórica que nos ayude a diferenciar las variadas formas de estructuras de poder que han pervertido el modelo de gobierno que funcionan sometido a reglas civilizadas y democráticas, tales como la consulta periódica, franca y libre, de la voluntad popular, otros mecanismos que garanticen la alternabilidad, la conducción y manejo de las Cosa Pública y el equilibrio e independencia de los Poderes del Estado. En consecuencia, para actuar en congruencia con estas exigencias, debemos caracterizar de la manera más sencilla, acertada y transparente que nos sea posible: ¿Qué es una Dictadura?, ¿Qué es una Tiranía? Y ¿Qué es Totalitarismo? Para que nos permitan usar las herramientas apropiadas para resistirlas y combatirlas.

1.- ¿QUÉ ES UNA DICTADURA?

Tomando en cuenta solamente sus modernas connotaciones negativas, heredadas de la Revolución Francesa, se puede caracterizar como la forma de gobierno que, invocando el interés nacional y la conservación de la tranquilidad ciudadana, ejerce la autoridad con prescindencia del orden normativo ordinario en un país pero, generalmente, invocando su respeto a los valores superiores consagrados por la tradición y positivizados en el Texto Constitucional.

Su acceso al poder puede ocurrir por vía de un hecho de naturaleza castrense- es la generalidad de las veces- o por vía de elección popular que, en el decurso del tiempo, deriva hacia un autoritarismo desmedido, en desmedro de la independencia de los Poderes Judicial y Legislativo quienes (es la regla general) delegan o resignan de hecho en el Ejecutivo algunas de sus funciones o, bien, las ejercen en sintonía con la voluntad de aquel. En las dictaduras el ejercicio libre de los derechos políticos desaparece; la facultad de elección de representantes a todos los niveles, queda encadenada a la voluntad e intereses del Dictador: desaparece para el ciudadano la competencia por áreas y porciones de poder y solo se concurre a procesos electorales para ratificar y convalidar el poder y la autoridad que detenta el Dictador(status quo político), pero dejando un margen muy angosto para la expresión de la disidencia.

Junto a la realidad que significa para el ciudadano la pérdida del ejercicio libre de sus derechos políticos, el Dictador le ofrece en compensación la garantía efectiva para la protección y disfrute de sus bienes materiales, para la seguridad personal y para el ejercicio y desarrollo de la actividad privada. La producción de bienes y servicios es objeto de trato respetuoso y su comercialización no sufre interferencias por parte del Estado. La propiedad privada es respetada y la competencia comercial es una realidad sometida a las reglas del mercado. La dictadura presta especial atención al problema de la Soberanía Nacional, alrededor de la cual desarrolla Tesis muy concretas en función de: a.- la preservación de la integridad territorial, para lo cual prepara y dispone de una Fuerza Armada capacitada, entrenada, equipada, siempre apresta y con claras líneas de mando y conducción. b.- La no injerencia de elementos foráneos en la formulación y aplicación de políticas internas y externas .c.- Independencia y celo en la defensa de los intereses superiores nacionales en el plano internacional. d.- Rechazo y condena de las ideologías disolventes de los conceptos tradicionales de la familia, la propiedad y del Estado. e.- En materia confesional la dictadura adopta, por regla general, una conducta de neutralidad; f.- en el mundo cultural y de las ideas, reprime lo que considera atentatorio contra su estabilidad.

Las dictaduras son coyunturales, no son ideológicas ni sistémicas. Aparecen en situaciones de desgarramiento de la Sociedad Civil, pérdida de eficacia de los Poderes Públicos, mengua de la autoridad civil y del acatamiento de los mandatos de los funcionarios del Estado, generación de climas de inseguridad ciudadana, temor ante el futuro inmediato y aumento de la intolerancia que dificulta la convivencia social y que, en resumen, amenaza resquebrajar las estructuras institucionales de la Nación. En este ambiente aparecen las dictaduras tradicionales, como respuesta de fuerza a una demanda (necesidad) nacional en favor del orden, la seguridad para personas y bienes, rescate de la majestad del Estado y establecimiento de reglas de gobierno para la recuperación de las actividades y vida nacionales. Trata, no cabe dudas, de remediar a una sociedad en crisis. Parece ser ésta, la Dictadura, una misión “muy especial” que el destino (por lo menos en Centro y Sur América) ha asignado a la Fuerza Armada. Ejemplos de dictaduras típicas donde estas notas han estado presente, lo son: 1.- Argentina, rescatada del marasmo del peronismo decadente 8VIDELA 1976-1980). 2.- Chile, salvada de la disolución de la República por la devastación institucional del castro comunismo allendista (Pinochet 1979-1990). 3.- Perú, rescatada del sistema económica aprista y rescatada de la guerrilla comunista “sendero luminoso” (Fujimori 1990-2000). 4.- Venezuela, liberada del sectarismo adeco y reconciliada en su vida civil (Pérez Jiménez 1950-1958). Estas cuatro dictaduras presentan un elemento común positivo: fueron exitosas, unas más que otras, en el aspecto material y económico; pero condenables en el marco de los derechos políticos, cuyo tratamiento se refleja negativamente en el espectro de los Derechos Humanos.

2.-ELEMENTOS TIPIFICADORES DE LAS DICTADURAS COYUNTURALES.

En esta degenerada forma de gobierno, encontramos elementos constantes: a.- Una voluntad individual poderosa que etiqueta el rostro del País y del Estado. b.- La exclusión de toda acción política de los no identificados con el gobierno. c.- La fuerte represión de las ideas disidentes. d.- Un orden social rígido con tendencia a disciplina militar. e.- Control de la delincuencia común. f.- Inexistencia de bandas armadas equipadas por el gobierno para su apoyo y permanencia en el poder. g.- Respeto a la propiedad privada. h.- Respeto a los derechos civiles y de la familia, permitiéndoles cobertura judicial. i.- Defensa intransigente de la Soberanía Nacional.

3.- ¿QUÉ ES UNA TIRANÍA?

Es una forma despótica y personalista del ejercicio del poder, más antigua y cruel que las dictaduras modernas, que produce un cercenamiento intenso y generalizado en la gama de los derechos humanos, que se extiende más allá de los de naturaleza política e invade el área de la privacidad ciudadana. Uno de los rasgos intrínsecos de la Tiranía, entre muchos otros pero derivados de éste, es la ausencia de gobierno y el exceso de arbitrariedad, concretado en la toma de decisiones fuera de los lineamientos y mandatos de la ley; y no solamente al margen o en contrariedad con ésta. Esto es, los tiranos crean sus propias normas. Entendiéndose, de manera general, por gobierno el manejo de todos los asuntos que en un País concierne por igual a los ciudadanos. Como el tirano actúa fuera de la preceptiva constitucional y legal y prevalece en sus actos lo que se conforma como bueno a su voluntad de gobierno, aunque haya tenido un origen legitimo o de jure sólo DETENTA la autoridad, pero nunca posee el EJERCICIO de ella. Ninguna duda existe de que la tiranía es una forma de gobierno de facto por haberse divorciado de la legitimidad que pudo estar en su origen y que actúa de espaldas al progreso y avance alcanzados por el esfuerzo sostenido y milenario por lograr un nivel de organización político-social; nivel en el cual el hombre ocupe una posición de referente. Es la manera más primitiva de detentar la autoridad y en la cual no cuentan los derechos individuales como límite a los poderes del gobierno, por tenérseles en poca o ninguna estima o valoración.

La Tiranía, es la regla general, deriva en un crudo despotismo con presencia de factores foráneos o exóticos, sin que se repare en escrúpulos y en la legitimidad de los actos. Se atiende, principalmente, a los efectos internos que proyecten a la población la solidez, intereses, robustez y permanencia del régimen. La tiranía debilita al máximo la Fuerza Armada como Institución; y convierte a los Oficiales en sus agentes pretorianos que, como tales, actúan guiados por principios ideológicos y en defensa de un objetivo o programa político del régimen. En cuanto a la propiedad privada, orden social e institución familiar, el sistema jurídico que pregona ampararlo en una normativa de fachada que no garantiza, en la realidad, su protección, ni brinda la confianza que requiere (ni siquiera la mínima razonable) para su estabilidad y consolidación como patrimonio particular. Sin embargo, pese a la mengua y precariedad de los derechos en general, y del derecho de propiedad en particular (derecho que se apoya en nuestras necesidades naturales y en el derecho a lo que adquirimos a través de ellos sin violar los semejantes de otros) es obligado reconocer que la tiranía no los succiona y engulle de una vez y en su totalidad; pero esto es con el solo y calculado propósito engañoso de mantener una ilusión de respeto dirigida al observador externo. En la tiranía la precariedad de los derechos civiles y de propiedad es tan profunda, que lo correcto sería hablar de “permisibilidad” o de “privilegio”, dada la condición de inestabilidad y de provisionalidad sobre la cual se soportan.

En este tipo de régimen el espacio público ciudadano se reduce ostensiblemente. Cualquiera expresión política con participación popular requiere de autorización previa para su realización; y, si se autoriza, los participantes quedan sometidos a restricciones que lindan con la negación del ejercicio del derecho que la Constitución les reconoce. Estas limitaciones peligrosas impiden que se discutan, por quienes son afectados, los problemas propios de cualquier comunidad y que se le de salida pacífica, por ejemplo por vía electoral, a la inconformidad social. Esta conducta evidencia la poca, o ninguna, legitimidad que acompaña a esta despótica estructura política; que más que un gobierno es, en propiedad, un régimen de dominación, una fuerza de ocupación de las instituciones republicanas. Sirven como ejemplos para esta aseveración las Tiranías de: a.- Gaspar Rodríguez de Francia en Paraguay (1814-1840); b.- Juan Manuel Rosas en Argentina (1842-1852), c.- Juan Vicente Gómez en Venezuela (1908-1935), d.- Rafael Leónidas Trujillo en República Dominicana (1930-1963) y e.- Francois Duvalier en Haití (1957-1971).

Los Tiranos son personalidades aparentemente amables, muy histriónicos, pero en el fondo feroces, inescrupulosos y carente de frenos y equilibrios morales y humanitarios; y viven dentro de un mundo fecundado por un delirio sistematizado, que les permite presentar sus locuras, aberraciones y desvaríos con apariencia de sana lógica y de gracia y sabiduría popular. Quizás sea este mecanismo y habilidad perversos los que los hagan atractivos al pueblo sub-desarrollado y a las masas ignorantes, a ese lamentable reducto poblacional denominado “lumpen” por la doctrina marxista y en el cual el tirano encuentra un apoyo fanatizado y total, por lo cual su preservación y fomento forman parte preferente de sus políticas sociales.

4.- ¿QUÉ ES EL TOTALITARISMO?

Es la forma política más perversa que ha conocido la experiencia humana; y, a la vez, la más radical, insinuante y seductora propuesta de redención social y felicidad humana. Parte del sofisma, con formulación económica-política, elaborado por Carlos Marx, de que la indignidad, la pobreza y el sufrimiento padecido por grandes masas humanas tiene su origen, y es causa, en la apropiación ilegitima que un número reducido de personas (identificado como “la burguesía) hace de los recursos naturales, del producto generado por la fuerza obrera y de la detentación del poder político que, todos conjugados, produce la esclavitud, la servidumbre y las injusticias sociales. Esta situación se resuelve (es la finalidad perseguida por el sofisma) eliminando la propiedad privada y haciendo su conversión a propiedad colectiva y despojando a los “burgueses- hambreadores y esclavistas”- del ejercicio del poder político; por lo que los recursos naturales, los medios de producción de bienes y de servicios y el ejercicio real y material del poder y de la autoridad deben pasar a manos del Estado. Estado que será gerenciado por la clase trabajadora a través de su organización clasista: el Partido Comunista. De esta manera un grupo minúsculo de autócratas se apoderan de la sociedad y del Estado; desapareciendo la persona como ciudadano, las instituciones políticas como herramientas y garantías del orden social, los derechos humanos (políticos y civiles) por ser privilegios indeseables y el marco jurídico por ser una imposición burguesa e instrumento para reprimir al proletariado. Todas estas estructuras y valores quedan substituidos por la voluntad omnisciente del “Líder”. De esta manera, todos los elementos de la realidad política y social de la Nación se comprimen en una sola expresión, produciéndose una diabólica y mágica síntesis: Estado- Gobierno- Partido y Sociedad (pueblo) pasan a ser una sola entidad movida por un único mecanismo operativo emblematizada y representada por el Líder. A este líder podemos llamarlo de varias maneras: Duce, Fuerher, Padrecito, Gran timonel, Comandante Supremo y eterno, etc.; pero todos quedan resumidos en una realidad: el hombre providencial e infalible que promete y hará- al final de un tiempo histórico indeterminado –la felicidad del pueblo.

Este es el Totalitarismo, que mueve su tiempo a una velocidad considerable, casi de vértigo su dinamismo perverso, hambriento de poder, de dolor y de muerte, succiona con voracidad las instituciones republicanas y pulverizan sin piedad las libertades ciudadanas y los derechos humanos. El Totalitarismo es un cíclope, un monstruo insaciable devorador de cultura, civilización, de generaciones y de futuros: es la regresión al primitivismo de la condición humana. También puede decirse que es congelamiento de las fuerzas creadoras del hombre; de la ausencia ética y moral; de un invernadero de las potencialidades espirituales y materiales de la sociedad. ¿Acaso no es suficiente ejemplo, y sólida advertencia, el triste caso de la nación cubana convertida por los Castro en el “escorial” de américa?

Los regímenes totalitarios- y el castro-comunismo es la expresión tropical de esa monstruosidad-son, con mucho, más perversos, crueles y antihumanos, que el más caracterizado absolutismo de la antigüedad, porque descalifican al hombre como persona humana y lo animalizan y categorizan como: enemigo del pueblo, gusano, canalla, alimaña, apátrida, vende patria, carroña, chupa sangre, etc. Así son estigmatizados todos los que no manifiestan su sumisión al régimen y al líder; y aquellos que se oponen a la diabólica metódica revolucionaria. El totalitarismo utiliza profusamente el mecanismo “electoral” para complacer y entretener a una opinión y organizaciones públicas e internacionales superficiales e hipócritas; y nunca como herramienta de servicio de la gente para operar cambios sociales y de poder.

Ejemplos de Totalitarismo: Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (1917-1990); China (1948-1976); Corea del Norte (1955 hasta hoy) Cuba (1959 hasta hoy)

5.- CONCLUSIÓN.

Estas ligeras apreciaciones sobre la naturaleza de las formas políticas regresivas antes indicadas, no comportan, por ahora, criterios de examen sobre el comportamiento y tipología del actual régimen venezolano, pero si, queremos informar a todos y más, directamente, a los factores políticos de la oposición, que sabiendo, lo que nosotros estamos presentando, siguen con actitudes de farsa lógica, ante lo que se nos viene encima. Para ello, nos proponemos fijar pautas que puedan facilitar la ubicación del régimen en la categoría correspondiente- o en una combinación de ellas- que nos permitan utilizar correctamente las herramientas apropiadas para enfrentarlas, apegados y fieles al axioma político-constitucional: fuera de los gobiernos constitucionales solo existen los regímenes o formas arbitrarias de imponer la autoridad.

En consecuencia, para el Estado de Derecho no existen fórmulas democráticas intermedias; será difícil de entender esto? La única alternativa frente al gobierno constitucional es el despotismo, ya sea en su variante histórica natural: la dictadura; o en sus versiones extremas: la Tiranía y el Totalitarismo, realidades donde solo impera una voluntad irresponsable y absoluta; voluntad que es superior a todo limite y norma de derecho. Y… donde no hay Derecho, tampoco existen el orden, la seguridad y la justicia.

En nuestro País, hay que controlar y dominar con urgencia y firmemente la actual tendencia de desarrollo ilimitado (híper crecimiento) de la tentación totalitaria; alimentada, protegida y conducida por manos cubanas. De no hacerlo con prontitud, se transformará en un monstruo que se tragará a la sociedad y sus instituciones republicanas. Es urgente establecer un “horizonte de tolerancia”, más allá del cual la libertad, la dignidad y la condición de ciudadanía se perderán por tiempo impredecible.

Es conveniente no olvidar ciertas expresiones históricas pronunciadas por exitosos gerentes de la industria de la muerte. Dijo Stalin:-“La Unión Soviética es invencible porque la fusión entre el Partido Comunista y el Pueblo se ha consumado”.

Dijo Hitler:-“Ustedes y nosotros, el pueblo y el gobierno alemán son indivisible y, por lo tanto, indestructibles”.

Dijo Chávez: -“Yo soy el pueblo; el pueblo es Chávez; Ustedes son Chávez”.

Desmentir o desmontar los dos primeros delirios costó indecibles sufrimientos y demasiada sangre a la sociedad democrática; y ello, por no entender oportunamente a la fiera cuando aún era un cachorro gritón.

En Venezuela ¿habremos percibido el rugido del Leviatán naciente?
 
 
 
 
 
 
 
 

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