Miércoles, 4 de julio de 2012
Paso 1: Utilizando como excusa una Asamblea Constituyente, se toma el
control de todos los poderes públicos, particularmente el Consejo
Nacional Electoral (CNE).
Paso 2: Se nombran nuevas autoridades electorales, vinculadas al partido de gobierno.
Paso 3: Se modifica el sistema de votación, colocando máquinas electrónicas manipulables, en sustitución del voto manual.
Paso 4: Se incrementa el Registro Electoral de manera irregular, sin que la oposición pueda constatar si se trata de electores verdaderos o falsos. Se migran miles de electores a otros centros de votación, sin consultar su opinión, para obstaculizar o impedir su voto.
Paso 5: Se multiplica el número de las mesas, para que la oposición no tenga capacidad de colocar testigos; mientras que el gobierno usa como testigos a las milicias ideologizadas, pagadas por el Estado.
Paso 6: Se colocan máquinas capta huellas, para que quede en duda el secreto del voto, y de esa forma atemorizar a los electores con posibles represalias.
Paso 7: Se modifican los circuitos electorales para favorecer al oficialismo. De esta manera, aunque la oposición saque mayoría de votos, obtendrá menos curules.
Paso 8: El partido oficialista utiliza los recursos y las instituciones del Estado para hacer campaña, mientras que el gobierno hostiga, amenaza, persigue y expropia a los posibles financistas de la oposición.
Paso 9: Los medios de comunicación del Estado, que se han multiplicado mediante compras ilegales y expropiaciones, se ponen al servicio del partido oficialista, mientras que los medios privados son perseguidos, amordazados o cerrados.
Paso 10: El candidato de gobierno recurre a interminables cadenas de radio y televisión (gratuitas) para hacer campaña, sin control alguno del CNE, mientras que al candidato opositor se le limitan los minutos diarios en TV.
Paso 11: Se soborna a las empresas encuestadoras para hacer creer que el candidato oficialista supera con creces en intención de voto al candidato opositor. También se soborna a escritores y analistas que defiendan la idoneidad del sistema electoral.
Paso 12: Se utilizan los recursos del Estado para comprar el voto de los más necesitados, mediante programas sociales y subsidios que se otorgan solamente a quienes se subordinen al oficialismo.
Paso 13: Se impide la participación de observadores internacionales independientes; sólo se autoriza el acompañamiento de invitados de la misma corriente política oficialista.
Paso 14: Voceros nacionales e internacionales amenazan públicamente al pueblo venezolano con violencia y conflictos de no reelegir al candidato del gobierno. La amenaza se acompaña con acciones violentas de grupos paramilitares controlados por el oficialismo.
Paso 15: “Negociadores” del gobierno se reúnen con sectores de la oposición para advertirles que no cuestionen el sistema electoral, ni reclamen el ventajismo oficial, porque con su actitud podrían “desestabilizar la democracia y propiciar un golpe militar de derecha”, que apartaría del poder tanto al oficialismo como a la oposición.
Paso 16: En las elecciones regionales o en algún referendo, el CNE reconoce triunfos parciales de la oposición, para lograr dos objetivos: primero, dar a la oposición algunas migajas, a fin de que se mantenga dentro del juego; y segundo, hacer creer que el sistema electoral es transparente y confiable.
Paso 17: Acercándose el día de la elección presidencial, se amenaza al candidato opositor, advirtiéndole que, si llegase a perder el oficialismo, “correrá sangre” y “la responsabilidad de las muertes recaerá sobre la oposición”.
Paso 18: La noche misma de la elección, se retrasa el anuncio de los resultados, pese a contar con máquinas electrónicas que fueron compradas a un alto costo justamente por ser más rápidas. Entre gallos y media noche, se anuncia el triunfo del candidato oficialista.
Paso 19: Los aliados internacionales del oficialismo, generosamente financiados con los recursos del Estado venezolano, proceden a legitimar el triunfo, alegando que se trató de una “elección libre y transparente”.
Paso 20: Se aprovecha el supuesto triunfo oficialista y la desmoralización que provoca dentro de la oposición, para decretar nuevas leyes y reglamentos que “profundicen la revolución”; entre éstos se incluyen algunos que otorguen aún más ventajas al oficialismo en los próximos comicios.
Paso 2: Se nombran nuevas autoridades electorales, vinculadas al partido de gobierno.
Paso 3: Se modifica el sistema de votación, colocando máquinas electrónicas manipulables, en sustitución del voto manual.
Paso 4: Se incrementa el Registro Electoral de manera irregular, sin que la oposición pueda constatar si se trata de electores verdaderos o falsos. Se migran miles de electores a otros centros de votación, sin consultar su opinión, para obstaculizar o impedir su voto.
Paso 5: Se multiplica el número de las mesas, para que la oposición no tenga capacidad de colocar testigos; mientras que el gobierno usa como testigos a las milicias ideologizadas, pagadas por el Estado.
Paso 6: Se colocan máquinas capta huellas, para que quede en duda el secreto del voto, y de esa forma atemorizar a los electores con posibles represalias.
Paso 7: Se modifican los circuitos electorales para favorecer al oficialismo. De esta manera, aunque la oposición saque mayoría de votos, obtendrá menos curules.
Paso 8: El partido oficialista utiliza los recursos y las instituciones del Estado para hacer campaña, mientras que el gobierno hostiga, amenaza, persigue y expropia a los posibles financistas de la oposición.
Paso 9: Los medios de comunicación del Estado, que se han multiplicado mediante compras ilegales y expropiaciones, se ponen al servicio del partido oficialista, mientras que los medios privados son perseguidos, amordazados o cerrados.
Paso 10: El candidato de gobierno recurre a interminables cadenas de radio y televisión (gratuitas) para hacer campaña, sin control alguno del CNE, mientras que al candidato opositor se le limitan los minutos diarios en TV.
Paso 11: Se soborna a las empresas encuestadoras para hacer creer que el candidato oficialista supera con creces en intención de voto al candidato opositor. También se soborna a escritores y analistas que defiendan la idoneidad del sistema electoral.
Paso 12: Se utilizan los recursos del Estado para comprar el voto de los más necesitados, mediante programas sociales y subsidios que se otorgan solamente a quienes se subordinen al oficialismo.
Paso 13: Se impide la participación de observadores internacionales independientes; sólo se autoriza el acompañamiento de invitados de la misma corriente política oficialista.
Paso 14: Voceros nacionales e internacionales amenazan públicamente al pueblo venezolano con violencia y conflictos de no reelegir al candidato del gobierno. La amenaza se acompaña con acciones violentas de grupos paramilitares controlados por el oficialismo.
Paso 15: “Negociadores” del gobierno se reúnen con sectores de la oposición para advertirles que no cuestionen el sistema electoral, ni reclamen el ventajismo oficial, porque con su actitud podrían “desestabilizar la democracia y propiciar un golpe militar de derecha”, que apartaría del poder tanto al oficialismo como a la oposición.
Paso 16: En las elecciones regionales o en algún referendo, el CNE reconoce triunfos parciales de la oposición, para lograr dos objetivos: primero, dar a la oposición algunas migajas, a fin de que se mantenga dentro del juego; y segundo, hacer creer que el sistema electoral es transparente y confiable.
Paso 17: Acercándose el día de la elección presidencial, se amenaza al candidato opositor, advirtiéndole que, si llegase a perder el oficialismo, “correrá sangre” y “la responsabilidad de las muertes recaerá sobre la oposición”.
Paso 18: La noche misma de la elección, se retrasa el anuncio de los resultados, pese a contar con máquinas electrónicas que fueron compradas a un alto costo justamente por ser más rápidas. Entre gallos y media noche, se anuncia el triunfo del candidato oficialista.
Paso 19: Los aliados internacionales del oficialismo, generosamente financiados con los recursos del Estado venezolano, proceden a legitimar el triunfo, alegando que se trató de una “elección libre y transparente”.
Paso 20: Se aprovecha el supuesto triunfo oficialista y la desmoralización que provoca dentro de la oposición, para decretar nuevas leyes y reglamentos que “profundicen la revolución”; entre éstos se incluyen algunos que otorguen aún más ventajas al oficialismo en los próximos comicios.
ANTÍDOTO
Único: Difundir al máximo este manual y organizar un movimiento nacional que defienda en las calles la voluntad popular.


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