Este exordio vale para explicar lo que
sucede en el caso de quienes llegan a gobernar sin el más mínimo sentido
de ética, moralidad y civilidad. La historia política contemporánea es
testigo de gobiernos (militares) que por obtusos y mediocres, sólo
entienden que entre dos caminos malos deben tomar el peor. / ANTONIO
JOSÉ MONAGAS
La
vileza es propia de quien tiene por alma un acelerador de mala fe. Bajo
la vileza se esconde todo lo que es despreciable y bajo. Por eso se
vincula con la maldad y la traición.
Quien
sigue esos caminos de bajeza y villanía, termina urdiendo canalladas y
engaños ya que se convierte en un producto de la ociosidad social y de
la incorrección política.
Tanto
que el novelista francés Víctor Hugo asentía que “cosa en verdad
extraña es la facilidad con que los malvados creen que todo les saldrá
bien”. Y tanto lo procuran quienes así se mueven, que hacen de la
insolencia una virtud que hasta llega a caracterizar el oficio de
político. Sobre todo quienes como políticos cometen el error de creer
que su práctica no considera necesaria ninguna preparación. Salvo la que
implica asegurar el poder por aquello que significa el usufructo
desmedido del poder.
Este
exordio vale para explicar lo que sucede en el caso de quienes llegan a
gobernar sin el más mínimo sentido de ética, moralidad y civilidad. La
historia política contemporánea es testigo de gobiernos (militares) que
por obtusos y mediocres, sólo entienden que entre dos caminos malos
deben tomar el peor. Y es el padecimiento de Venezuela por olvidar que
todo gobierno (militar) ha traído tormento, hambre, opresión y mucho
terror. Cualquier experiencia pasada es reveladora de la incapacidad del
militar para comprender la complejidad de gobernar. Más aún en
democracia.
Negar
la magnificencia de la educación como pivote del desarrollo económico y
social es condenar toda posibilidad de construcción de la nación sobre
un fortalecido cimiento de valores y principios de justicia social y
responsabilidad política. Obstruir el crecimiento de la
institucionalidad sobre la cual se depara la educación en cualquiera de
sus niveles de aplicación y estudio, es simplemente un ejercicio de vil
conspiración contra la dinámica social y la movilidad política en el
marco de la pluralidad y del respeto ciudadano.
Es
confabularse con las fuerzas de la demagogia para contener las fuerzas
de las libertades mediante la transferencia de migajas de un sector de
la sociedad a otro.
Pero
también, a través de la villanía contenida en cada decisión disfrazada.
Particularmente, aquellas envueltas por la maraña del denominado
socialismo del siglo XXI.
Resistirse
a seguir la pauta del desarrollo integral con el auxilio de represalias
bajo la forma de amenaza, forjamiento de información pública, inclusive
expoliaciones encubiertas a través de expropiaciones o confiscaciones,
constituye un delito de lesa humanidad que bien merece la reprobación
del mundo entero. Y es lo que, apesadumbradamente, vive Venezuela, razón
por lo cual el gobierno (militar) busca contener y someter toda acción
concebida bajo el concepto de libertad y autonomía pues esa tentatoria
del autoritarismo que sirve de criterio funcional al hecho descarriado
de gobernar apoyándose en criterios de crasa perversidad.
En
medio de estas situaciones, el país está conduciéndose por la senda
equivocada. Para poco o nada ha servido una normativa constitucional
cuyos postulados exaltan procesos administrativos que podrían coadyuvar
una justa y eficiente labor de gobierno. Sin embargo, el afán de lucro
que incita un poder mal comprendido ha sido la causa de los problemas
que agravan las realidades que confronta el país. Concretamente, cuando
lo que domina la intención y acción de estos gobernantes militaristas es
la ruindad de la nación. Es decir, cuando impera la vileza.
VENTANA DE PAPEL
“SI NO GANO, ARREBATO”
A
lo Jalisco es cómo actúan las hordas del oficialismo cuando
políticamente se ven derrotadas. “Si no gano, arrebato”, la cual como
frase mexicana es toda una divisa, es el criterio a partir del cual los
oficialistas ponen en práctica sus tácticas de violencia.
Así
ha venido sucediendo a lo largo de estos años de gobierno militarista
en cualquier escenario institucional venezolano, cuando los afectos al
régimen comienzan a reconocer que la victoria es inalcanzable. Saben que
pueden obtenerla mediante argucias o trampas disfrazadas de
legalidades. Sin embargo, la consciencia crítica democrática no lo
permitiría.
Y
en efecto, eso mismo fue lo que signó la violencia suscitada en la
Universidad Central de Venezuela en días pasados toda vez que se vieron
perdidos en medio del proceso eleccionario que determinaría el cuadro
estudiantil que asumiría responsabilidades de cogobierno universitario
para el lapso 2012-2015.
Con
ínfulas de “guapetones de barrio” y provistos de bombas lacrimógenas,
niples y armas de fuego, irrumpieron y afectaron ámbitos universitarios
para interrumpir las elecciones y sus correspondientes conteos pues para
estos personajes de pacotilla no valen los votos, sino la fuerza de la
violencia ejercida con el fin de infundir miedo y así justificar
mecanismos de intromisión que conduzcan a reducir la autonomía
universitaria a su máxima expresión.
Tan
coordinadas son tales acciones, que en la Asamblea Nacional, la
fracción del PSUV rechazó debatir los hechos acaecidos en la UCV. No
obstante, se impuso la razón de la mayoría de estudiantes universitarios
que apoyaron la disposición del movimiento democrático “Viva la U” con
una votación que aventajó al oficialismo en casi un 98%. Tendrán que
cambiar su criterio por el de “si no gano, es porque he perdido”.
DECRETO POLUTO Y EXTEMPORÁNEO
Aprovecharse
de las facultades que le confiere la cuestionada Ley Habiltante sigue
siendo una de las muchas debilidades que exhibe el presidente de la
República cuando se trata de embestir la legalidad democrática
venezolana.
Vuelve
a pasarle por encima a la Constitución de la República cuando según
decreto de la Presidencia de la República Nº 8627, del viernes 9
Diciembre 2011, decide la creación de “51 áreas vitales de viviendas y
residencias (AVIVIR) las cuales estarán destinadas a la construcción de
viviendas”.
Así
que con el pretexto de “lograrla mayor eficacia política y calidad
revolucionaria en la construcción del socialismo (…)”, ordena destinar
áreas universitarias a la edificación de viviendas familiares o
multifamiliares. Ello al margen de dichos terrenos ubicados en zonas de
La Liria y Campo de Oro, han sido dirigidos a la construcción de
infraestructura académica y de servicio universitario necesaria para la
funcionalidad de la Universidad de Los Andes.
Ahora
pueden atarse cabos y entender cómo el gobierno central se vio en la
necesidad de mandar la caterva de revoltosos, con el apoyo del gobierno
regional, a entorpecer la movilidad universitaria y de la ciudad para de
esa forma poder actuar a la sombra de la asechanza. Tal como actúan los
pusilánimes de la política. Sin embargo no notó quien ordena tan
grosera expropiación, que la misma peca de absoluta nulidad por cuanto
el presidente carece de facultades para obstaculizar preceptos
constitucionales que refieren el uso de suelos urbanos cuyo utilidad
pública (sobre todo tratándose de terrenos para uso educativo) no puede
verse afectada por otra motivación. Esto no es otra cosa más que
usurpación de tierras dedicadas a este tipo de aplicación, lo cual es
ilegal por donde se vea. No hay de otra. Por tanto puede concluirse que
este es un decreto poluto (manchado de vicios) y además extemporáneo.
¡CHÚPESE ESA MANDARINA!
Habrá
que retomar la expresión del periodista Oscar Yanes para desconfiar de
la ecuanimidad del Tribunal Supremo de Justicia cuando ordenó desaplicar
el artículo 471 del Código Penal de Venezuela, que define como delito
la invasión de la propiedad privada.
Sin
embargo, no ha de extrañar tal decisión toda vez que el régimen ha
creído que Venezuela es un cuartel donde las órdenes no se discuten.
Sólo se obedecen. A pesar de lo ridículas que son y de la impunidad bajo
la cual las mismas se dan. De ahí que había que contar con cuadros
sometidos en los poderes públicos para que así pudiera haber congruencia
en cuanto al modo de destruir al país mediante ejecutorias absurdas e
ilegales como éstas.
Razón
hay en la opinión de Andrés Moreno Arreche para hacer ver que en lo
sucesivo habrá que darle la bienvenida a Venezuela a toda persona que
funja de invasor o usurpador. Es decir que cualquiera podría invadir la
propiedad de otro, se arural o urbana, alegando la conditio legis como
criterio judicial y así reclamar un trato similar a los dos
beneficiarios que dieron origen a este exabrupto jurídico.
Tal
como manifiesta Moreno Arreche, “no queda otra opción que darle la
bienvenida oficial y legal, a todos los invasores y usurpadores, aunque
yo no dejo de preguntarme, muy secretamente, si tal jurisprudencia
podría aplicarse en el supuesto negado que los Yankees le tomen la
palabra y la jurisprudencia a la señora Morales y se decidan de una
buena vez invadir este mega predio rural que llamamos Venezuela”.
¿Entonces? ¡Chúpese esa mandarina!
¿LECCIÓN APRENDIDA?
En
los albores de una campaña electoral se multiplican las promesas de un
Chávez populista, demagogo. Un Chávez que juega con el dolor de la
gente. Un Chávez que busca manipular a los más necesitados ya que lo
único que en “por ahora” lo obsesiona son los votos.
Para
él, cada pobre vale simplemente un voto. El “por ahora” presidente de
Venezuela, se apresura a maquillar cifras con el concurso de sus
genuflexos. Aunque en verdad, poco le importa que tal adulteración de
las realidades contraste con la miseria, la inseguridad y la desigualdad
que vive el país. Acaba de sacar debajo de la manga de su chaqueta de
comandante edulcorado, cuanto regalito se le ocurre a cambio de un voto.
De
niñas prematuramente convertidas en madres, pasó a hacer proselitismo
con los ancianos a manera de mostrar una imagen de su persona que
enamore políticamente a cuanto iluso pueda. Al mismo tiempo que ha
sembrado odio y violencia, intenta revertir su discurso cambiándolo por
el de un misionero de la paz. Cuando toda Venezuela ya conoce de sus
mañas. Sin embargo, el país político está preparándose rebasar el
vergonzoso período que ha durado en el poder. No hay duda de que
Venezuela saldrá de esta situación. La lección se ha aprendido. La
sociedad democrática está lista para iniciar la construcción de un
futuro que promete aun cuando lleno de retos importantes. En el fragor
de ese inaplazable esfuerzo, será necesario la contribución de todos
para así llevar a Venezuela al sitial que por derecho y herencia
histórica le corresponde Este pasado ha representado para el país, una
lección aprendida.
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