Hoy quiero comentar sobre esa subjetividad que es característica de los castrocomunistas, de los chavistas y de los terroristas y fundamentalistas, que justificándose ante toda acción bárbara, alegan a su favor lo que sin empacho endilgan casi siempre de manera manipulada y falsa, a sus adversarios y críticos. Tenemos la larga farsa del sátrapa Castro vendiendo su tiranía como una revolución liberadora, la manipulación de los forajidos de la narcoguerrila colombiana arengando a nombre de la justicia social, ellos sanguinarios asesinos de miles de inocentes cuyo pecado ha sido oponérseles o en muchas ocasiones, haber estado cerca de los sitios escogidos para sus atentados, sus reclutamientos, sus crímenes cínicamente vendidos como acciones políticas.
Hace pocas semanas, el mundo presenció un periplo costosísimo que el gran gorila Chávez emprendió por países que padecen largas y sanguinarias tiranías y otros que como Rusia se han colocado un disfraz democrático pero donde un autócrata montó y desarrolla una neotiranía. Chávez visitando a sus iguales y firmando acuerdos que no son más que agrupar un polo de déspotas que se hagan cada vez más fuertes y más impunes.
Luego de esa vergonzante gira el gran gorila se fue a Naciones Unidas, una verdadera guarida de malandros empoderados donde asesinos defienden Derechos Humanos y forajidos castrochavistas hacen loas a los tiranos Castro y se hincan frente a un Fidel Castro deidad senecta del culto al fracaso, al odio y al servilismo como destino de pobres pueblos acorralados y vencidos. Una vez cumplida la zarzuela neoyorquina, con su obligada reunión con los “Parias” de esa tierra, su larga comparecencia en un programa donde un complaciente moderador le permitió vender mentiras y reforzar su cuento de Robin Hood caribeño, se vino presto a desarrollar ese templete grotesco montado en la isla de Margarita, donde reunió a tiranos y asesinos y los impuso como “Reserva ética y humanística” del mundo…
Encochinado con Gaddafi, al que catalogó de “Rey de reyes”, lo coronó y casi le regala la isla de Margarita. Por dos veces le ha encasquetado la réplica de la Espada del Libertador Simón Bolívar, y este mes de septiembre como para rematar su exabrupto, lo comparó con el Padre de la Patria venezolana, irrespetando aún más a este pueblo zoquete que le admite sus más asquerosas acciones y pretensiones.
Gaddafi el de los muchos aviones volados en nombre de su “Liberadora” tiranía terrorista, el golpista presidente decide que hay que imponer una nueva connotación a ese calificativo. Que terrorista es sólo el imperio norteamericano y por supuesto Israel, y que su pandilla, donde resaltan los santones demoníacos de Irán, el asesino más que confeso Gaddafi, el sanguinario Carlos “El Chacal”, las bandas irracionales y brutales de Hamas, Hezbolláh, Al Qaeda, la narcoguerrilla colombiana, la ETA, en fin ese atajo de criminales, esos son heroicos combatientes…
Junto al grotesco Gaddafi, con su cara donde pareciera reflejarse toda la maldad y todo el sadismo del que es capaz, el desvergonzado forajido que es Chávez, ya nos anuncia que invertirá millones de ese patrimonio nuestro que cada día es menor después de ser arrasado por su horda robolucionaria en copatrocinar otra “conferencia mundial” o mejor y más adaptado a la verdad, otra farsa, otro templete mentiroso para -nada más y nada menos- que "redefinir" el concepto de "terrorismo", porque como les decía, para estos forajidos, el terrorismo es relativo, subjetivo… Terrorista es Posada Carriles y heroico nacionalista Gaddafi, con sus manos manchadas de sangre y su odio insaciable… Terrorista es Micheletti, acosado en la pequeña Honduras por los cómplices de un malandro como Zelaya, al que Chávez y su chequera ordenan apoyar… Terrorista con seguridad terminará siendo el joven soldado israelí Guilat Shalit, secuestrado y torturado desde hace más de tres años por los monstruosos activistas de Hamas, esos que asesinan niños israelíes y sacrifican a sus propios hijos y mujeres…
Pero así este mundo a la deriva, apático, donde el mal avanza y pareciera que la gente buena perdió la posibilidad de enfrentarlo y vencerlo.
http://www.gentiuno.com/articulo.asp?articulo=8225


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