Berta Soler lamenta que el Papa Francisco no mencionara la situación política y la represión castrista en su visita a Cuba.
'El Santo Padre dijo cosas muy bonitas en sus homilías, pero para que se lleven a la práctica es necesario que exista libertad'
No pudo acudir a los actos del Pontífice porque fue detenida por la policía en dos ocasiones
Berta Soler no puede disimular su disgusto. "El Santo Padre dijo cosas
muy bonitas en sus homilías, pero para que se lleven a la práctica es
necesario que exista libertad y se respeten los derechos humanos, si no
vamos a ir a peor", afirma la líder de las Damas de Blanco en Cuba, la
asociación formada desde 2003 por familiares de presos políticos en la
isla, pero que ahora también aglutina a otras simpatizantes. Soler no
perdona que Francisco se fuera ayer de Cuba sin mentar las palabras "libertad" o "derechos humanos".
La líder de las Damas de Blanco recibe a EL MUNDO.es en
la sede de la organización en La Habana, una casa amplia de una planta
que estas mujeres compraron hace cuatro meses en la capital cubana
gracias a la ayuda de "los compañeros exiliados en Miami", según
explica. Soler esperaba que Francisco tuviera un minuto para ellas, o
que al menos mencionara las palabras "libertad" o "derechos humanos" en
algunas de sus muchas intervenciones durante su visita en la isla, pero
ni una cosa ni la otra. Jorge Mario Bergoglio partió
ayer hacia Estados Unidos sin hacer ni una sola referencia pública a
la situación de los derechos humanos en Cuba, ni tan siquiera al embargo
comercial estadounidense que estrangula al país desde hace 53 años.
"Sabemos que el Papa es un misionero de la misericordia y que vino a
Cuba para tratar asuntos políticos con el régimen cubano, pero nosotras
también somos parte de su rebaño", se queja la representante de las Damas de Blanco,
visiblemente molesta. Y añade parafraseando al Pontífice: "El Santo
Padre dijo que cada uno puede tener su ideología, pensar diferente de
los demás, y que nos tenemos que respetar". Pues bueno, ellas son una de
ésas que en Cuba piensan distinto que los demás.
Soler reconoce que la nunciatura apostólica la invitó a saludar a Francisco el
día que el Pontífice aterrizó en la isla el sábado pasado. El
secretario de la nunciatura incluso se trasladó personalmente a la sede
de las Damas de Blanco para hacerle llegar la invitación, según explica.
Pero Soler no pudo estar en la nunciatura a la hora prevista para la
cita. "Cuando me dirigía hacia allí, fui interceptada por tres carros de
policía y agentes del departamento de la Seguridad del Estado que me
detuvieron", relata. Según asegura, pasó cinco horas en la comisaría de
Alamar, en el este de La Habana.
Cinco horas detenida
Al día siguiente tuvo que pasar por el mismo calvario, según su
versión. También se perdió la misa que el Papa celebró en la plaza de la
Revolución por la misma razón: la volvieron arrestar cinco horas. Según
explica, diversos vehículos de policía y un autocar cargado de mujeres
agentes les cerraron el paso a ella y a diversas Damas de Blanco más, y
se las llevaron una vez más a la comisaría. "Nos agarraron por el cuello
y nos tiraron del pelo de mala manera", denuncia.
"La visita del Papa tal vez servirá para fortalecer las relaciones entre el régimen cubano y Estados Unidos,
pero para el pueblo cubano, nada, sólo bendiciones", comenta con
disgusto. Soler espera que al menos el Pontífice se pronuncie ahora a
favor de la liberación de Ismael Boris, María Josefa Acón y Saqueo Baes.
"Son tres activistas de derechos humanos que fueron detenidos en la
plaza de José Martí por salir al paso del papamóvil para intentar hablar
con el el Santo Padre", explica. Los tres fueron detenidos.
Las Damas de Blanco cuentan con unas 215 miembros en todo el país,
según explica Soler. Cuba suma más de 11 millones de habitantes. Soler
opina que la visita de Juan Pablo II a Cuba en 1998 fue mejor porque se
mojó más que Francisco. "Fue más crítico y directo", afirma.


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