¡DIOS BENDIGA A NUESTROS JÓVENES!

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¡NUESTROS MARTIRES!

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¡PROHIBIDO OLVIDARLOS!

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CUANDO LA TIRANIA SE HACE LEY,LA REBELION ES DERECHO. Simón Bolivar .

¡YA BASTA!

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lunes, 1 de julio de 2013

Tenemos Patria

 
En los últimos tiempos hemos escuchado cómo los revolucionarios, fallidos como gobernantes, y sus secuaces repiten cual letanía “ahora tenemos Patria”, en una iteraciónad infinitum que francamente sofoca. Desde la cortedad de mis luces he sido incapaz de entender el significado de este “bajo obstinado” de la revolución: ¡crecí creyendo que tenía una patria llamada Venezuela! Por lo tanto me desconcierta la afirmación.

Aunque tiene connotaciones femeninas pues se refiere a la Tierra, a la Madre Patria, “patria” viene del Latín “Pater” que significa padre. Patria se refiere al territorio, a la nación, al país. En este sentido, desde hace cientos de años, con una que otra pérdida territorial y alguna ganancia, los venezolanos tenemos Patria.

Así que no le encontré y sigo sin encontrarle sentido a esta frase que suena vacua: “ahora tenemos Patria”. Pero lo más sorprendente es el contexto en el que ella es usada, máxime si la interpretamos en el sentido de que ahora sí tenemos verdadera posesión de la tierra (que pareciera ser lo que pretenden comunicar los revolucionarios).

Por ejemplo, hablan de que “tenemos Patria” refiriéndose a la otrora gran potencia petrolera que producía 3,4 millones de barriles diarios de petróleo pero que ahora sólo produce 2,4 millones. A la Venezuela que durante casi un siglo exportó gasolina al punto de ser crucial en el esfuerzo que dio la victoria a los aliados en la Segunda Guerra Mundial, a quienes aportaba el 65% del combustible utilizado, pero que ahora tiene que importar la gasolina que consume ya que la revolución deterioró la infraestructura petrolera. Hablan de que “tenemos Patria” cuando la deuda externa (conocida) del país creció diez veces ¡1.000%! en esta revolución (tendremos Patria pero la hipotecaron en primero, segundo y tercer grado a chinos y rusos). “Tenemos Patria” pero la infraestructura eléctrica nacional está en el suelo de manera que casi todo el país padece apagones diarios que duran horas y hasta días (es cierto que han sido capturadas varias bandas de saboteadores de la oposición conformadas por iguanas y rabipelados). “Tenemos Patria” cuando la economía está al borde del colapso, azotada por la hiperinflación, afectada por el mayor desabastecimiento conocido en la historia moderna del país, y casi todos los bienes que se consumen deben ser importados pues la revolución acabó con la producción nacional. En fin, “ahora tenemos Patria” a pesar de que ni papel tualé encuentra el venezolano para su higiene más elemental.
 
 

Toda revolución es maniquea. Es quizás la característica más importante de una revolución: todo lo anterior y lo distinto a ella es malo; todo lo nuevo o propio traído por ella es bueno. Pero en esta revolución el pensamiento más que maniqueo es binario. Esto quedó plasmado en la pregunta y subsiguientes planteamientos que hiciera una de las mentes más preclaras de la revolución, Elías Jaua. Dijo el señor Jaua en una reflexión que seguramente agotó buena parte de su materia gris y dejó exhaustas sus sinapsis: “¿Qué prefieren ustedes, Paria o papel tualé?” (Es tan absurda, pueril, bárbara e ininteligible la pregunta que provoca dejar de escribir en este punto y dejar a la imaginación del lector las conclusiones).

En mis 55 años jamás asocié los conceptos de Patria y papel tualé. En mis casi 20 años de escolaridad y mis demás lecturas jamás se me planteó este vínculo que vio tan diáfanamente el señor Jaua. ¡No solamente existe una relación entre Patria y papel tualé sino que son conceptos excluyentes! Si se tiene uno no se tiene el otro.

Felizmente la reflexión en forma de interrogante se la hizo a un grupo de los escasísimos seguidores que aún le restan al régimen. Debe haberlos colocado en una disyuntiva nada cómoda ni fácil. Veamos (y presumamos que comprenden el concepto de Patria). Por mucho que se refiera a la Tierra, al territorio, el concepto de Patria es un tanto intangible si lo comparamos con el de papel tualé, el cual, por iletrado que sea el oyente, se asocia a cierta función fisiológica muy democrática, por lo demás. Me pregunto (y creo que estas preguntas se las debió hacer la audiencia del señor Jaua): ¿por qué no podemos tener las dos cosas, Patria y papel tualé? ¿Los demás países del mundo (apartando a Cuba y Norcorea que tampoco tienen papel tualé) no son patrias? ¿Está obligado, entonces, el patriota a soslayar su sagrada higiene trasera? Y sobre todo, ¿por qué si tengo a mi amada Patria tengo que prescindir del papel tualé?
 
 

La respuesta (aquí me dirijo a alguno de los oyentes del señor Jaua que todavía pudiera estar confundido) es que no existe relación entre Patria y papel tualé. ¡Que sí la hay entre comunismo o socialismo y papel tualé! Aclaro: en los regímenes marxistas, sin excepción, la producción de todo bien, llámese carne o papel tualé, la decide el Estado, la planifica el Estado, y la ejecuta el Estado. Esto significa que existe un burócrata ocupado de la planificación central que decide cuántas veces va un ciudadano al baño a aliviar sus intestinos diariamente, qué cantidad de papel tualé (vueltas) debe usar en cada pasada para completar su limpieza, qué color de papel tualé debe preferir y si debe ser perfumado. Esta cifra la multiplica por el número de días del mes y luego por el número de ciudadanos, y así llega al total, el cual debe ser comunicado a la planta productora de papel que previamente fue expropiada al sector privado y ahora es operada por el Estado. Suponiendo que el Estado es eficiente produciendo este papel (el Estado comunista jamás lo es), y sobre todo, que el oficinista no se equivocó en su cálculo, el número necesario de rollos de papel tualé llega a los anaqueles. Lamentablemente, esto jamás ha sucedido en los regímenes comunistas de la historia, en todos ha escaseado el papel tualé, entre otras cosas.

En contraposición, en el capitalismo el Estado no interviene en la decisión de cuánto papel tualé llega al mercado. Lo decide el consumidor, cuyo consumo define la demanda que jala la oferta y le dice al productor cuánto papel, de qué color, y de qué aroma debe producir. Las fuerzas del mercado, la libertad de elegir, determinan cuánto papel tualé se requiere en los anaqueles. Por esto, en los países capitalistas, sí hay Patria y hay papel tualé.

Leonardo Silva Beauregard
@LeoSilvaBe

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