Por Gustavo Coronel
El general Vladimir Padrino recitó (ver video) un discurso indigno, rastrero, nauseabundo. Un militar que hable así es execrable. Dice el sátrapa que “nadie debería extrañarse porque ese militar hable así”. Pués bien, tiene razón. No me extraño, porque la entrega de valores que existe hoy en las altas esferas del ejército venezolano es realmente indignante. Ya no es posible sorprenderse de nada: aduladores, indiciados por narcotráfico, politizados. Como ciudadano venezolano protesto contra esta exhibición indecorosa. Jamás regresaría a vivir bajo un régimen dominado por esta gentuza.
Que insulto para los venezolanos es este circo donde el Padrino es apenas un triste ahijado del verdadero padrino, quien a su vez es un triste ahijado del taita cubano. Que bajo hemos caído como pueblo al aceptar esta humillación.
Este es quien habló. Repleto de medallas como Alcalá Cordones, ninguna de ellas obtenida en acciones militares sino en proezas palaciegas. Que pobre hombre. Se le olvidó lo poco que aprendió en su formación acerca de la dignidad y el decoro.



1 comentarios:
No se le pueden pedir peras al olmo...Todos ellos son graduados en la UDLI (Universidad De La Incompetencia)
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