Por: MARCOS CARRILLO
Fuente: EL UNIVERSAL
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| Modosita Varela con PRAN Conejo |
El despelote carcelario demostrado por los reportajes de El
Universal es sólo una arista de la tara que ha impuesto el gobierno de
Chávez sobre Venezuela. Las piscinas, discotecas, casinos y pistas de
motocross instaladas por los presos con la complicidad y la falta de
autoridad de la GN, van de la mano con cuestiones menos idílicas.
Mientras los pranes hacen parrillas y juegan gallos, controlan también
el negocio del secuestro, la extorsión y el tráfico de drogas; deciden
sobre la vida y la dignidad de sus forzados súbditos y comercian con un
arsenal de armas que ha dado pie a dos verdaderas batallas (El Rodeo y
La Planta) en las que han salido airosos los antisociales mientras el
gobierno se ha sometido a las exigencias más estrambóticas sin chistar.
Existe una extraña tolerancia del gobierno hacia los malhechores. No sólo con los privados de libertad sino con aquellos que hacen de las suyas en las calles. No se trata sólo de incompetencia, que la hay; se trata de una pasividad cómplice, de una omisión que contribuye al sometimiento del ciudadano a los designios de la delincuencia.
Peor aún, el gobierno ha apoyado abiertamente a pandillas de bandidos. No se debe olvidar que Juan Barreto plagó a la Policía Metropolitana (PM) de sus panas con antecedentes penales, convirtiendo a esa institución en una guarida de forajidos uniformados entre cuyas acciones se cuentan nada más y nada menos que la muerte de los niños Faddoul, secuestrados en una alcabala de la PM. Las abiertas manifestaciones de apoyo a La Piedrita y grupos similares, la irresponsabilidad del mequetrefe de Robert Serra jalándole mecate a Valentín Santana, las loas constantes desde la presidencia a estos grupos, "colectivos" de generales y miembros del gobierno dirigiendo el narcotráfico, prueban que no se trata sólo de incompetencia y omisión sino de franco respaldo.
Todos estos hechos en el fondo legitiman a la delincuencia. Los ladrones se convierten en policías, los gobernantes en capos y los pranes en unas figuras míticas y hasta generosas. Se profundizan de esta forma el desmontaje sistemático de las instituciones, la fractura social y el sometimiento a los ciudadanos de bien, algo que conviene al chavismo, gane o pierda las elecciones.
mrcarrillop@gmail.com
@carrillomarcos
Existe una extraña tolerancia del gobierno hacia los malhechores. No sólo con los privados de libertad sino con aquellos que hacen de las suyas en las calles. No se trata sólo de incompetencia, que la hay; se trata de una pasividad cómplice, de una omisión que contribuye al sometimiento del ciudadano a los designios de la delincuencia.
Peor aún, el gobierno ha apoyado abiertamente a pandillas de bandidos. No se debe olvidar que Juan Barreto plagó a la Policía Metropolitana (PM) de sus panas con antecedentes penales, convirtiendo a esa institución en una guarida de forajidos uniformados entre cuyas acciones se cuentan nada más y nada menos que la muerte de los niños Faddoul, secuestrados en una alcabala de la PM. Las abiertas manifestaciones de apoyo a La Piedrita y grupos similares, la irresponsabilidad del mequetrefe de Robert Serra jalándole mecate a Valentín Santana, las loas constantes desde la presidencia a estos grupos, "colectivos" de generales y miembros del gobierno dirigiendo el narcotráfico, prueban que no se trata sólo de incompetencia y omisión sino de franco respaldo.
Todos estos hechos en el fondo legitiman a la delincuencia. Los ladrones se convierten en policías, los gobernantes en capos y los pranes en unas figuras míticas y hasta generosas. Se profundizan de esta forma el desmontaje sistemático de las instituciones, la fractura social y el sometimiento a los ciudadanos de bien, algo que conviene al chavismo, gane o pierda las elecciones.
mrcarrillop@gmail.com
@carrillomarcos



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