"La transición supone salvaguardar los intereses generales de los intereses de los grupos de presión" "Si yo te llamo para hacer un acuerdo y no llegamos a algo, tengo el mecanismo de la Constituyente"
Guevara
dice que Capriles Radonski está renuente al término transición, pero
espera que sea por una recomendación electoral VICENTE
CORREALE
|
REYES THEIS , SANTIAGO GUEVARA GARCÍA , ECONOMISTA
| EL UNIVERSAL
lunes 26 de marzo de 2012 12:00 AM
El economista Santiago Guevara
García está seguro de que si el sector oficialista es derrotado en los
comicios presidenciales de octubre, debe producirse un gobierno de
transición.
El doctor de la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales de la Universidad de París y exasesor del programa económico de Diego Arria, tiene la esperanza de que la negativa del aspirante Henrique Capriles Radonski a asumir el tema de la transición, sea solo una recomendación electoral.
-¿Le preocupa que el candidato de la oposición no asuma la necesidad de la transición?
-Yo apuesto a que sea una recomendación de asesores electorales. El proyecto Bicentenario (impulsado por la Asociación de Rectores Universitarios) fue anfitrión de los cinco candidatos en la campaña. Capriles manifestó que está cansado de que se le hable de transición y eso es parte del problema. En año y medio los analistas venezolanos han banalizado el término transición, y hoy por hoy puede significar cualquier cosa. Probablemente Capriles o sus asesores estén influidos por eso y renuentes al término. Muy probablemente haya diferencias de criterios en su equipo.
-¿Qué futuro tiene el nuevo Gobierno si no establece los mecanismos de transición?
-Va a estar condenado al fracaso, temprano o tarde. Una de las tesis que estoy manejando es que cuando la transición no se formula o se deja desenvolver bien en algún momento, te cobra la falta. No hacer las cosas en la transición, cuando hay condiciones con riesgo pero también con posibilidades, te va a traer en cualquier momento consecuencias nefastas. La transición es el momento para hacerlo, lo que no significa que no pueda haber momento de corrección a futuro. Por eso, nosotros hablamos de manejar la transición como vía a una consolidación, instalando dispositivos de consolidación y corrección que impidan problemas a largo plazo.
-¿Por qué debe haber una transición?
-Venezuela está en un momento en el cual hay la posibilidad de una transición hacia la democracia y arrancar una transición democrática. Hay que buscar los buenos ejemplos, tenemos que rescatar Punto Fijo (el Pacto de la transición venezolana) , conocer la Moncloa (el caso español), la experiencia que llevó a la concertación chilena, los procesos centroamericanos, el proceso portugués y todos lo que la literatura refiere como las transiciones políticas.
-¿Cuáles son los fundamentos de esa transición?
-La transición de la democracia tiene que ser la oportunidad para establecer las bases a la transición posdemocrática y ambas tiene que pensar en la consolidación, no puede ser que tengamos ciclos cortos de consolidación que luego entran en momentos regresivos, porque sería perder el tren de la historia, que en alguna medida lo perdimos, en el sentido que no estamos en ningún esquema de integración, no estamos en la Comunidad Andina ni en el Mercosur, las finanzas públicas dependen casi exclusivamente del petróleo, el aparato industrial se vino a menos. Desde el punto de vista de la democracia y de la importancia económica y la capacidad de satisfacción de las necesidades internas, Venezuela está aún en un proceso de regresión.
-¿Qué supone, en el plano político y económico, la transición?
-En el plano político supone salvaguardar los intereses generales de los intereses especiales, de los grupos de presión. Supone escanear y limpiar de la Constitución en adelante, para evitar todos los temas de la influencia difícil de controlar de grupos de interés especial sobre las decisiones estatales. En el plano económico, por ejemplo, las reglas fiscales firmes, vía ley: el Estado está obligado al equilibrio presupuestario, está obligado a ahorrar en los ciclos altos para luego financiarse con recurso propios en los bajos; el Estado no puede desarrollar políticas poscíclicas, es decir, no puede ser que cuando hay inflación, aumento el gasto cíclico, porque eso es echarle gasolina al fuego. En Venezuela se actúa sin ningún tipo de límites sobre el presupuesto. Que no alcanza el petróleo, nos endeudamos, que no nos endeudamos, entregamos petróleo a futuro, que no me alcanza, hago una alianza con uno geopolíticamente cercano para poder seguir alimentando el gasto.
-Este manejo discrecional de las finanzas públicas puede ser muy atractivo para alguien que llegue a la Presidencia.
-En el análisis de escenarios hay uno que yo llamo el prospecto menguante, según el cual Venezuela sigue siendo un prospecto, pero un prospecto mengua; es como las mujeres bonitas que se quedan para vestir santos. A Venezuela le podría pasar esto si nos empeñamos en no entender los necesarios procesos transicionales y vivimos de lo que ha vivido este país siempre. Venezuela tiene casi 100 años de vivir con el rentismo, tiene más de cinco siglos de historia de mercantilismo, es decir, de una economía centrada en el poder del Estado. Eso es un factor inercial muy fuerte, es algo muy tentador: Yo no tengo por qué meterme con la banca, con los grupos comerciales importadores, financieros. Es muy tentador surfear el rentismo, mantener el mercantilismo, mantengo el poder en manos del Estado, lo manejo de manera discrecional, no por la vía de las reglas firmes, no por vías de instrumentos automáticos, sino por la vía de la toma de decisiones que siempre serán decisiones de corto plazo, porque al final tengo una renta que me lo permite, tengo una cultura que casi me lo pide, pero eso tiene la vida que tiene la renta.
-Esto no es ningún modelo matemático, pero planteo que Venezuela en 18 años puede tener una consolidación política y económica reconocida.
-¿La gente deberá esperar 18 años para ver los frutos de lo que hoy va sembrar?
-Lo que está planteado es la forzosa producción de soluciones inmediatas. En la política económica hay elementos como programas de empleos, de obras, tiene el recurso de la política social, que tejen componentes discrecionales, y automáticos, establecidos permanentemente, que te permitirían producir respuesta rápidas bajo el entendido que el principal cometido de la transición es viabilizar el gobierno. Una cosa es producir bienestar y otra mantenerse para poder producir ese bienestar. Ese fin instrumental es el fin central de la transición: viabilizar un periodo turbulento. La transición además de vencer los riesgos de dónde vienen, de dirigirse a un norte que es la consolidación, tiene que irse adecuando progresivamente para resolver el tema de la gobernabilidad democrática.
-¿Es la Asamblea Constituyente indispensable para ese cambio institucional?
-Tanto en mi convicción, como en los manejos de proyectos que sugerí para el proyecto de Arria, dije: utilicemos el alto gobierno como una instancia de concertación y algo que tiene que ver con esos temas es, pongámonos de acuerdo poniendo sobre la mesa los distintos instrumentos de cambio institucional, sobre cuál menú escogemos. Si no me das opciones me voy por la Constituyente, pero puedo por ejemplo crear una tribunal constitucional distinto al Tribunal Supremo de Justicia, un tribunal que se ocupe solo de temas de base constitucional, pensar en un acuerdo voluntario sobre reformas o enmiendas constitucionales y tengo el recurso de la Constituyente. Si yo te llamo para que establezcamos acuerdos voluntarios y no llegamos a algo, yo tengo que limpiar la casa para poder gobernar y tengo el mecanismo de la Asamblea Constituyente.
rtheis@eluniversal.com
El doctor de la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales de la Universidad de París y exasesor del programa económico de Diego Arria, tiene la esperanza de que la negativa del aspirante Henrique Capriles Radonski a asumir el tema de la transición, sea solo una recomendación electoral.
-¿Le preocupa que el candidato de la oposición no asuma la necesidad de la transición?
-Yo apuesto a que sea una recomendación de asesores electorales. El proyecto Bicentenario (impulsado por la Asociación de Rectores Universitarios) fue anfitrión de los cinco candidatos en la campaña. Capriles manifestó que está cansado de que se le hable de transición y eso es parte del problema. En año y medio los analistas venezolanos han banalizado el término transición, y hoy por hoy puede significar cualquier cosa. Probablemente Capriles o sus asesores estén influidos por eso y renuentes al término. Muy probablemente haya diferencias de criterios en su equipo.
-¿Qué futuro tiene el nuevo Gobierno si no establece los mecanismos de transición?
-Va a estar condenado al fracaso, temprano o tarde. Una de las tesis que estoy manejando es que cuando la transición no se formula o se deja desenvolver bien en algún momento, te cobra la falta. No hacer las cosas en la transición, cuando hay condiciones con riesgo pero también con posibilidades, te va a traer en cualquier momento consecuencias nefastas. La transición es el momento para hacerlo, lo que no significa que no pueda haber momento de corrección a futuro. Por eso, nosotros hablamos de manejar la transición como vía a una consolidación, instalando dispositivos de consolidación y corrección que impidan problemas a largo plazo.
-¿Por qué debe haber una transición?
-Venezuela está en un momento en el cual hay la posibilidad de una transición hacia la democracia y arrancar una transición democrática. Hay que buscar los buenos ejemplos, tenemos que rescatar Punto Fijo (el Pacto de la transición venezolana) , conocer la Moncloa (el caso español), la experiencia que llevó a la concertación chilena, los procesos centroamericanos, el proceso portugués y todos lo que la literatura refiere como las transiciones políticas.
-¿Cuáles son los fundamentos de esa transición?
-La transición de la democracia tiene que ser la oportunidad para establecer las bases a la transición posdemocrática y ambas tiene que pensar en la consolidación, no puede ser que tengamos ciclos cortos de consolidación que luego entran en momentos regresivos, porque sería perder el tren de la historia, que en alguna medida lo perdimos, en el sentido que no estamos en ningún esquema de integración, no estamos en la Comunidad Andina ni en el Mercosur, las finanzas públicas dependen casi exclusivamente del petróleo, el aparato industrial se vino a menos. Desde el punto de vista de la democracia y de la importancia económica y la capacidad de satisfacción de las necesidades internas, Venezuela está aún en un proceso de regresión.
-¿Qué supone, en el plano político y económico, la transición?
-En el plano político supone salvaguardar los intereses generales de los intereses especiales, de los grupos de presión. Supone escanear y limpiar de la Constitución en adelante, para evitar todos los temas de la influencia difícil de controlar de grupos de interés especial sobre las decisiones estatales. En el plano económico, por ejemplo, las reglas fiscales firmes, vía ley: el Estado está obligado al equilibrio presupuestario, está obligado a ahorrar en los ciclos altos para luego financiarse con recurso propios en los bajos; el Estado no puede desarrollar políticas poscíclicas, es decir, no puede ser que cuando hay inflación, aumento el gasto cíclico, porque eso es echarle gasolina al fuego. En Venezuela se actúa sin ningún tipo de límites sobre el presupuesto. Que no alcanza el petróleo, nos endeudamos, que no nos endeudamos, entregamos petróleo a futuro, que no me alcanza, hago una alianza con uno geopolíticamente cercano para poder seguir alimentando el gasto.
-Este manejo discrecional de las finanzas públicas puede ser muy atractivo para alguien que llegue a la Presidencia.
-En el análisis de escenarios hay uno que yo llamo el prospecto menguante, según el cual Venezuela sigue siendo un prospecto, pero un prospecto mengua; es como las mujeres bonitas que se quedan para vestir santos. A Venezuela le podría pasar esto si nos empeñamos en no entender los necesarios procesos transicionales y vivimos de lo que ha vivido este país siempre. Venezuela tiene casi 100 años de vivir con el rentismo, tiene más de cinco siglos de historia de mercantilismo, es decir, de una economía centrada en el poder del Estado. Eso es un factor inercial muy fuerte, es algo muy tentador: Yo no tengo por qué meterme con la banca, con los grupos comerciales importadores, financieros. Es muy tentador surfear el rentismo, mantener el mercantilismo, mantengo el poder en manos del Estado, lo manejo de manera discrecional, no por la vía de las reglas firmes, no por vías de instrumentos automáticos, sino por la vía de la toma de decisiones que siempre serán decisiones de corto plazo, porque al final tengo una renta que me lo permite, tengo una cultura que casi me lo pide, pero eso tiene la vida que tiene la renta.
-¿Cuánto tiempo podría durar la fase de transición que propone?
-Esto no es ningún modelo matemático, pero planteo que Venezuela en 18 años puede tener una consolidación política y económica reconocida.
-¿La gente deberá esperar 18 años para ver los frutos de lo que hoy va sembrar?
-Lo que está planteado es la forzosa producción de soluciones inmediatas. En la política económica hay elementos como programas de empleos, de obras, tiene el recurso de la política social, que tejen componentes discrecionales, y automáticos, establecidos permanentemente, que te permitirían producir respuesta rápidas bajo el entendido que el principal cometido de la transición es viabilizar el gobierno. Una cosa es producir bienestar y otra mantenerse para poder producir ese bienestar. Ese fin instrumental es el fin central de la transición: viabilizar un periodo turbulento. La transición además de vencer los riesgos de dónde vienen, de dirigirse a un norte que es la consolidación, tiene que irse adecuando progresivamente para resolver el tema de la gobernabilidad democrática.
-¿Es la Asamblea Constituyente indispensable para ese cambio institucional?
-Tanto en mi convicción, como en los manejos de proyectos que sugerí para el proyecto de Arria, dije: utilicemos el alto gobierno como una instancia de concertación y algo que tiene que ver con esos temas es, pongámonos de acuerdo poniendo sobre la mesa los distintos instrumentos de cambio institucional, sobre cuál menú escogemos. Si no me das opciones me voy por la Constituyente, pero puedo por ejemplo crear una tribunal constitucional distinto al Tribunal Supremo de Justicia, un tribunal que se ocupe solo de temas de base constitucional, pensar en un acuerdo voluntario sobre reformas o enmiendas constitucionales y tengo el recurso de la Constituyente. Si yo te llamo para que establezcamos acuerdos voluntarios y no llegamos a algo, yo tengo que limpiar la casa para poder gobernar y tengo el mecanismo de la Asamblea Constituyente.
rtheis@eluniversal.com


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