
Diego Arria, curtido político propone realizar una asamblea constituyente para reconstruir su país.
Con un discurso radical, está ganando una visibilidad inesperada entre los precandidatos presidenciales de la oposición al gobierno chavista.
Diego Arria es un personaje curtido en la política desde ángulos tan variados como el ejercicio de la antigua gobernación de Caracas, la presidencia del Consejo de Seguridad de la ONU y la asesoría a 'pesos pesados' de la política internacional, como Kofi Annan, y la local, como el ex candidato presidencial Manuel Rosales.
Es economista, fue terrateniente (Hugo Chávez le expropió su hacienda el año pasado) y hasta hace pocos días, era el último en las encuestas. De 73 años, acaba de acusar a Chávez ante la Corte Penal Internacional (CPI). Eso sí, prefiere recordar sus amistades, entre ellas, el presidente Juan Manuel Santos.
A propósito de la última visita de Santos a Caracas, usted dijo que el presidente Santos vino a "reírle las gracias (a Chávez), a aburrirse de la perorata y a llevarse su cheque"...
A mí me sorprendió mucho la declaración del presidente Santos al decir que Hugo Chávez era un factor de estabilidad para la región. Una declaración de ese tipo, por el país que más ha sufrido la relación del régimen venezolano con las fuerzas que azotan a Colombia, me pareció, además, preocupante e inexplicable. O el presidente Uribe es un mentiroso o el presidente Santos está escondiendo lo que no debe esconder.
¿Colombia está anteponiendo con Venezuela los intereses económicos a los políticos?
Creo que es una mezcla. Colombia aumenta o mejora sus cartas de negociación con Venezuela en otros aspectos que son mucho más importantes y tienen que ver con delimitación de áreas fronterizas y submarinas. La información es el instrumento más poderoso que hay en la confrontación entre naciones, y Colombia conoce cuál es el rol que el régimen venezolano, desde altos funcionarios militares hasta el Presidente de la República, ha tenido en su actividad de cooperar con las fuerzas subversivas colombianas.
Sin embargo, llegaron 32 presidentes a Caracas para la creación de una comunidad suramericana propuesta por Venezuela. Si esto que dice es cierto, ¿qué pasa en América Latina?
Yo creo que es una vergüenza. A Venezuela vinieron estos jefes de Estado a enterrar la Carta Democrática Interamericana y algunos, a dar las gracias por favores recibidos. La exclusión de Canadá y EE. UU., que son los países menos dependientes de la ayuda venezolana, busca vulnerar el sistema de derechos humanos de la región, porque a pesar de que la OEA es un organismo prácticamente inservible, tiene dos elementos muy importantes que son la Comisión y la Corte Interamericana de DD. HH. Esta cumbre viene a darse justamente cuando el señor Chávez ha comenzado a ser investigado por la CPI, pero a estos jefes de Estado no les importa. El mensaje que da América Latina es muy poderoso: si usted tiene los recursos, como los tiene Venezuela, puede hacer lo que le dé la gana porque sus compañeros de América Latina se lo perdonarán todo.
¿Usted cree que existe la posibilidad real de un cambio de gobierno?
No está planteado un simple cambio de gobierno, sino un cambio de sistema de gobierno. Algunos piensan que esta es una transición electoral, en una alternancia de partidos políticos, y esto es absolutamente incierto.
Entonces, ¿usted propone otra vía distinta a la electoral?
Aunque estamos comprometidos con la salida electoral, esta no es la más sencilla porque no tenemos un árbitro, tenemos un ministerio de elecciones del señor Hugo Chávez. El obstáculo superior no es la elección en sí, sino cómo reclamar la victoria, porque los grupos que apoyan al presidente Chávez harán lo imposible por impedirlo. Me cuesta imaginar que ganemos las elecciones y los cubanos digan: "Bueno, muchachos, vámonos".
Tenemos frente a nosotros un desafío que no lo tiene nadie en América Latina porque es un país en el cual se mezclan la impunidad y el atropello con una abundancia de recursos sin control.
¿Y por eso cree que una constituyente es el paso necesario para reorganizar el país?
El paso necesario es un gobierno de transición. Si no convocamos una asamblea constituyente que nos permita depurar los poderes públicos, no podremos rescatar la independencia de la República. Pensar que podemos coexistir con los lobos es falso, los lobos nos comerán. Mi propuesta incluye la creación de un consejo de Estado porque ni combinados todos los candidatos damos para el monumental desafío de la reconstrucción.
Tras el primer debate de los precandidatos de la oposición, algunos lo tildaron de radical, revanchista...
Hay gente que me llama radical porque estoy en contra de la impunidad. Yo tengo mucha más experiencia que todos los candidatos en materia de reconciliación porque eso hice durante años como consejero especial en esa materia en la ONU. He visto cómo los procesos llamados de "reencuentro" no son estables en la medida en que estén fundamentados en la impunidad. Yo lo que he hecho es llamar al pan, pan y al vino, vino. Este es un señor (Chávez) que es un violador de los derechos humanos, y punto.
Los precandidatos se han volcado a promover una imagen cercana al pueblo. Sin embargo, usted no parece esforzarse en proyectar una imagen más "popular"...
Yo fui gobernador de Caracas. He gobernado en áreas mucho más grandes de lo que han gobernado todos ellos, he manejado presupuestos mayores. Pero eso no es lo importante ahora, sino cómo vamos a gobernar a Venezuela. No quiero dar la impresión de que soy algo que no soy, y por eso la importancia del debate que tuvimos, y de los que vienen.
¿Para mejorar su posición? Porque está entre los últimos en las encuestas...
Yo diría que salimos del desierto y estamos en una posición que ha roto la polarización. Los conglomerados de partidos creían que Pablo Pérez iba a estar en un lado y Henrique Capriles en el otro. Habían decidido que la lucha era entre ellos, pero ya no es así, van a tener que luchar con nosotros. Aún no hay candidato pequeño, porque no hay candidato grande.
Valentina Lares Martiz
Corresponsal de EL TIEMPO
Caracas.
Con un discurso radical, está ganando una visibilidad inesperada entre los precandidatos presidenciales de la oposición al gobierno chavista.
Diego Arria es un personaje curtido en la política desde ángulos tan variados como el ejercicio de la antigua gobernación de Caracas, la presidencia del Consejo de Seguridad de la ONU y la asesoría a 'pesos pesados' de la política internacional, como Kofi Annan, y la local, como el ex candidato presidencial Manuel Rosales.
Es economista, fue terrateniente (Hugo Chávez le expropió su hacienda el año pasado) y hasta hace pocos días, era el último en las encuestas. De 73 años, acaba de acusar a Chávez ante la Corte Penal Internacional (CPI). Eso sí, prefiere recordar sus amistades, entre ellas, el presidente Juan Manuel Santos.
A propósito de la última visita de Santos a Caracas, usted dijo que el presidente Santos vino a "reírle las gracias (a Chávez), a aburrirse de la perorata y a llevarse su cheque"...
A mí me sorprendió mucho la declaración del presidente Santos al decir que Hugo Chávez era un factor de estabilidad para la región. Una declaración de ese tipo, por el país que más ha sufrido la relación del régimen venezolano con las fuerzas que azotan a Colombia, me pareció, además, preocupante e inexplicable. O el presidente Uribe es un mentiroso o el presidente Santos está escondiendo lo que no debe esconder.
¿Colombia está anteponiendo con Venezuela los intereses económicos a los políticos?
Creo que es una mezcla. Colombia aumenta o mejora sus cartas de negociación con Venezuela en otros aspectos que son mucho más importantes y tienen que ver con delimitación de áreas fronterizas y submarinas. La información es el instrumento más poderoso que hay en la confrontación entre naciones, y Colombia conoce cuál es el rol que el régimen venezolano, desde altos funcionarios militares hasta el Presidente de la República, ha tenido en su actividad de cooperar con las fuerzas subversivas colombianas.
Sin embargo, llegaron 32 presidentes a Caracas para la creación de una comunidad suramericana propuesta por Venezuela. Si esto que dice es cierto, ¿qué pasa en América Latina?
Yo creo que es una vergüenza. A Venezuela vinieron estos jefes de Estado a enterrar la Carta Democrática Interamericana y algunos, a dar las gracias por favores recibidos. La exclusión de Canadá y EE. UU., que son los países menos dependientes de la ayuda venezolana, busca vulnerar el sistema de derechos humanos de la región, porque a pesar de que la OEA es un organismo prácticamente inservible, tiene dos elementos muy importantes que son la Comisión y la Corte Interamericana de DD. HH. Esta cumbre viene a darse justamente cuando el señor Chávez ha comenzado a ser investigado por la CPI, pero a estos jefes de Estado no les importa. El mensaje que da América Latina es muy poderoso: si usted tiene los recursos, como los tiene Venezuela, puede hacer lo que le dé la gana porque sus compañeros de América Latina se lo perdonarán todo.
¿Usted cree que existe la posibilidad real de un cambio de gobierno?
No está planteado un simple cambio de gobierno, sino un cambio de sistema de gobierno. Algunos piensan que esta es una transición electoral, en una alternancia de partidos políticos, y esto es absolutamente incierto.
Entonces, ¿usted propone otra vía distinta a la electoral?
Aunque estamos comprometidos con la salida electoral, esta no es la más sencilla porque no tenemos un árbitro, tenemos un ministerio de elecciones del señor Hugo Chávez. El obstáculo superior no es la elección en sí, sino cómo reclamar la victoria, porque los grupos que apoyan al presidente Chávez harán lo imposible por impedirlo. Me cuesta imaginar que ganemos las elecciones y los cubanos digan: "Bueno, muchachos, vámonos".
Tenemos frente a nosotros un desafío que no lo tiene nadie en América Latina porque es un país en el cual se mezclan la impunidad y el atropello con una abundancia de recursos sin control.
¿Y por eso cree que una constituyente es el paso necesario para reorganizar el país?
El paso necesario es un gobierno de transición. Si no convocamos una asamblea constituyente que nos permita depurar los poderes públicos, no podremos rescatar la independencia de la República. Pensar que podemos coexistir con los lobos es falso, los lobos nos comerán. Mi propuesta incluye la creación de un consejo de Estado porque ni combinados todos los candidatos damos para el monumental desafío de la reconstrucción.
Tras el primer debate de los precandidatos de la oposición, algunos lo tildaron de radical, revanchista...
Hay gente que me llama radical porque estoy en contra de la impunidad. Yo tengo mucha más experiencia que todos los candidatos en materia de reconciliación porque eso hice durante años como consejero especial en esa materia en la ONU. He visto cómo los procesos llamados de "reencuentro" no son estables en la medida en que estén fundamentados en la impunidad. Yo lo que he hecho es llamar al pan, pan y al vino, vino. Este es un señor (Chávez) que es un violador de los derechos humanos, y punto.
Los precandidatos se han volcado a promover una imagen cercana al pueblo. Sin embargo, usted no parece esforzarse en proyectar una imagen más "popular"...
Yo fui gobernador de Caracas. He gobernado en áreas mucho más grandes de lo que han gobernado todos ellos, he manejado presupuestos mayores. Pero eso no es lo importante ahora, sino cómo vamos a gobernar a Venezuela. No quiero dar la impresión de que soy algo que no soy, y por eso la importancia del debate que tuvimos, y de los que vienen.
¿Para mejorar su posición? Porque está entre los últimos en las encuestas...
Yo diría que salimos del desierto y estamos en una posición que ha roto la polarización. Los conglomerados de partidos creían que Pablo Pérez iba a estar en un lado y Henrique Capriles en el otro. Habían decidido que la lucha era entre ellos, pero ya no es así, van a tener que luchar con nosotros. Aún no hay candidato pequeño, porque no hay candidato grande.
Valentina Lares Martiz
Corresponsal de EL TIEMPO
Caracas.


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