Lunes, 7 de noviembre de 2011
@osalpaz
En el mundo del béisbol decimos ocasionalmente que “los errores son
del juego”. Y así es. La frase normalmente se usa para justificar
derrotas producto de fallas en el propio equipo. Pues bien, la
alternativa democrática tiene que jugar un juego perfecto para derrotar
al régimen. Es perfectamente posible si hacemos bien las cosas.
Primero y principal, clarificar el objetivo y diseñar conjuntamente
la estrategia para alcanzarlo. Esto trasciende lo estrictamente
electoral aunque lo incluye. No es poca cosa participando en dos
procesos, primarias y presidenciales, bajo la dirección de un Consejo
Nacional Electoral convertido en la oficina de asuntos electorales del
régimen. Es decir, sin árbitro confiable. Sin embargo la victoria es
posible de manera impecable. Se sabe donde están los puntos críticos,
los peligros abiertos y encubiertos derivados de las competencias del
CNE que puedan afectarnos.
También conocemos de los criterios
excluyentes que ya están aplicando en la preparación de las distintas
etapas. Hay como superar sus efectos.
Una de las cosas fundamentales no está bajo la responsabilidad del
ente electoral, sino de la MUD y de las estructuras que en cada
organización se ocupan de la organización electoral.
Movilización de
votantes y control exigen la presencia de miembros de mesas, testigos,
coordinadores nuestros en cada centro de votación, vigilancia y
seguimiento a todas las actuaciones del oficialismo incluido lo relativo
al Registro Electoral, cedulaciones de los últimos años, multiplicación
de mesas y los criterios para las “migraciones” de electores, el rol y
oportunidad de los observadores nacionales e internacionales, y sobre el
Plan República, incluidos los paramilitares milicianos. Si estamos en
todas partes al mismo tiempo, el objetivo será alcanzado.
Lo segundo, pero no menos importante, tiene que ver con las
relaciones de los grupos que integran la alternativa democrática y los
aspirantes. Para lo primero es indispensable acuerdos honestos para que
el nombramiento de los funcionarios y encargados sea de común acuerdo.
Si hay partidos o candidatos que juegan a obtener ventajas inmediatas,
se abrirá la puerta para que los “errores mentales o materiales”
obstaculicen el triunfo así algún grupo insensato satisfaga su ego. Para
lo segundo es indispensable la lealtad con el país. Sé que no es fácil.
Pero se trata de jugar limpio entre nosotros o, simplemente, no jugar.
El enemigo ya está tratando de enredarnos.
Apelan al soborno, a la
adulación, a la descalificación artera y calumniosa con cierto silencio
de algunos que deberían actuar con mayor claridad. Apelarán a todo para
retener el poder. A la represión indiscriminada, a la violencia física e
institucional. Los malandros del chavismo no son, ni serán “buenandros”
como aspira Chávez, en materia electoral. Por favor, no descuidemos la
elección presidencial pensando más de la cuenta en gobernaciones y
alcaldías



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