ND.- Las sanciones tomadas recientemente por el Departamento de Estado de los Estados Unidos en contra de PDVSA no cayeron del aire. Así lo recuerda Leocenis García en su columna de este fin de semana en 6to Poder.
En un carta del 24 de septiembre de 2010 y enviada al presidente de PDVSA, Rafael Ramírez, cinco Representantes del Congreso de los Estados Unido expresaron preocupación por reportes que indicaban una relación comercial continua entre la estatal petrolera e Irán, país que se encuentra sancionado por su programa de desarrollo de armas nucleares.
En la carta, los congresistas le recordaban a Ramírez la aprobación de una Ley por parte del Congreso de su país que prohíbe a empresas extranjeras el envío de cargamentos de productos refinados a Irán, además del envío de bienes, servicios y tecnologías asociados al mantenimiento y expansión de la capacidad de producción y refinación de ese país.
Esta carta, según Leocenis García, pasó por debajo de la mesa. “Es increíble que un gobierno belicoso, repleto de tantos fanfarrones no hubiese saltado (...) públicamente a burlarse del Congreso de EEUU”.
Pero lo que no pasó por debajo de la mesa del gobierno estadounidense fueron los dos cargamentos de gasolina reformulada que envío PDVSA a Teherán en diciembre 2010 y en marzo 2011, por un valor de unos 50 millones de dólares y que originaron las sanciones.
Los congresistas firmantes - Ileana Ross-Lehtinen (presidente del Comíté de Asuntos Extranjeros de la Cámara de Representantes), Brad Sherman (presidente del subcomité de contra el terrorismo, la no proliferación y el comercio), Ted Poe (miembro del subcomité de contra el terrorismo, la no proliferación y el comercio), Dan Burton (miembro del subcomité del Medio Oriente y Asia del Sur) y Bob Inglis (miembro del subcomité del Medio Oriente y Asia del Sur)- le informaban también a Ramírez que la nueva Ley faculta al Presidente de su país para no permitir el inicio de una investigación o para cerrar investigaciones abiertas cuando la empresa haya demostrado que ha suspendido su relación comercial con Irán. Agregaban que la suspensión debía ser demostrada por escrito y ser verificable.
Pero si no, le advertían, el Congreso de los Estados Unidos usaría todo su poder de convencimiento para exigirla al Ejecutivo de su pais imponer sanciones a PDVSA.
“Guerra avisada, señores, no mata soldado”, finaliza García.
En un carta del 24 de septiembre de 2010 y enviada al presidente de PDVSA, Rafael Ramírez, cinco Representantes del Congreso de los Estados Unido expresaron preocupación por reportes que indicaban una relación comercial continua entre la estatal petrolera e Irán, país que se encuentra sancionado por su programa de desarrollo de armas nucleares.
En la carta, los congresistas le recordaban a Ramírez la aprobación de una Ley por parte del Congreso de su país que prohíbe a empresas extranjeras el envío de cargamentos de productos refinados a Irán, además del envío de bienes, servicios y tecnologías asociados al mantenimiento y expansión de la capacidad de producción y refinación de ese país.
Esta carta, según Leocenis García, pasó por debajo de la mesa. “Es increíble que un gobierno belicoso, repleto de tantos fanfarrones no hubiese saltado (...) públicamente a burlarse del Congreso de EEUU”.
Pero lo que no pasó por debajo de la mesa del gobierno estadounidense fueron los dos cargamentos de gasolina reformulada que envío PDVSA a Teherán en diciembre 2010 y en marzo 2011, por un valor de unos 50 millones de dólares y que originaron las sanciones.
Los congresistas firmantes - Ileana Ross-Lehtinen (presidente del Comíté de Asuntos Extranjeros de la Cámara de Representantes), Brad Sherman (presidente del subcomité de contra el terrorismo, la no proliferación y el comercio), Ted Poe (miembro del subcomité de contra el terrorismo, la no proliferación y el comercio), Dan Burton (miembro del subcomité del Medio Oriente y Asia del Sur) y Bob Inglis (miembro del subcomité del Medio Oriente y Asia del Sur)- le informaban también a Ramírez que la nueva Ley faculta al Presidente de su país para no permitir el inicio de una investigación o para cerrar investigaciones abiertas cuando la empresa haya demostrado que ha suspendido su relación comercial con Irán. Agregaban que la suspensión debía ser demostrada por escrito y ser verificable.
Pero si no, le advertían, el Congreso de los Estados Unidos usaría todo su poder de convencimiento para exigirla al Ejecutivo de su pais imponer sanciones a PDVSA.
“Guerra avisada, señores, no mata soldado”, finaliza García.




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