
Un hombre con experiencia
Colombia, hoy
Los colombianos irán hoy a la segunda vuelta de la elección presidencial. De los candidatos de la primera, como es usual, sólo concurren los dos que obtuvieron mayor votación, Juan Manuel Santos y Antanas Mockus. Para los venezolanos, la elección ofrece sumo interés por varias razones. Una, se trata de la elección del presidente de un país amigo y vecino, y por la otra, de la elección misma y de sus características: un organismo electoral plenamente confiable y de un gobierno cuyo presidente y ministros se mantuvieron al margen de la contienda. En Venezuela esto llega a extremos no de abuso y ventajismo, sino de vulgaridad.
Al inicio fueron siete los contendores: Santos, Sanín, Petro, Pardo, Fajardo, Mockus y Vargas Lleras. Cualquiera habría sido un buen presidente. La campaña fue ejemplar por su altura, y porque no hubo ni agresiones ni guerras sucias, y predominó el respeto entre ellos en los innumerables debates sostenidos. Santos obtuvo en la primera vuelta una mayoría tan significativa que sorprendió a todo el mundo y dejó a los encuestadores mirando a la luna. Hoy no habrá sorpresas, Juan Manuel Santos ha sumado respaldos de candidatos y partidos que compitieron en la primera, lo cual augura su triunfo.
Santos tendrá otra ventaja adicional al mandato que debe recibir este domingo, pues el Partido de la U cuenta con mayoría en el Congreso, con alianzas que garantizarán un trabajo conjunto entre Legislativo y Ejecutivo.
Otra diferencia con lo que sucede en Venezuela, allá los poderes nadie los tiene en el bolsillo, y están lejos del grotesco espectáculo venezolano.
Si damos por descontado el triunfo de Santos, podemos formular las consideraciones pertinentes sobre lo que su presidencia puede implicar para Venezuela. Fue ministro de Comercio y de Defensa. Como experto en asuntos comerciales trabajó intensamente en el Pacto Andino, ahora Comunidad Andina de Naciones. De manera que conoce a fondo la significación del intercambio económico para Colombia, Venezuela y toda la región.
Santos continuará políticas importantes del presidente Uribe, sobre todo en cuanto toca a la seguridad democrática que se propone convertir en seguridad para el bienestar.
No quiere decir esto que Santos sea una reedición de Uribe, su gobierno tendrá el sello personal de un hombre de ideas propias, bien entrenado en los años en que ejerció el periodismo en El Tiempo.
Santos postuló en un "decálogo" lo que será su gobierno, que aspira a que sea de unidad. De esos puntos, el décimo nos concierne directamente, y dice: "Relaciones Internacionales: profundizar la inserción del país en el mundo y estrechar las relaciones con nuestros vecinos, basadas en el respeto y la cooperación".
Consideramos vital para Venezuela mantener unas relaciones con Colombia respetuosas y transparentes, fundadas en la convicción del mutuo bienestar de nuestros pueblos.
Al inicio fueron siete los contendores: Santos, Sanín, Petro, Pardo, Fajardo, Mockus y Vargas Lleras. Cualquiera habría sido un buen presidente. La campaña fue ejemplar por su altura, y porque no hubo ni agresiones ni guerras sucias, y predominó el respeto entre ellos en los innumerables debates sostenidos. Santos obtuvo en la primera vuelta una mayoría tan significativa que sorprendió a todo el mundo y dejó a los encuestadores mirando a la luna. Hoy no habrá sorpresas, Juan Manuel Santos ha sumado respaldos de candidatos y partidos que compitieron en la primera, lo cual augura su triunfo.
Santos tendrá otra ventaja adicional al mandato que debe recibir este domingo, pues el Partido de la U cuenta con mayoría en el Congreso, con alianzas que garantizarán un trabajo conjunto entre Legislativo y Ejecutivo.
Otra diferencia con lo que sucede en Venezuela, allá los poderes nadie los tiene en el bolsillo, y están lejos del grotesco espectáculo venezolano.
Si damos por descontado el triunfo de Santos, podemos formular las consideraciones pertinentes sobre lo que su presidencia puede implicar para Venezuela. Fue ministro de Comercio y de Defensa. Como experto en asuntos comerciales trabajó intensamente en el Pacto Andino, ahora Comunidad Andina de Naciones. De manera que conoce a fondo la significación del intercambio económico para Colombia, Venezuela y toda la región.
Santos continuará políticas importantes del presidente Uribe, sobre todo en cuanto toca a la seguridad democrática que se propone convertir en seguridad para el bienestar.
No quiere decir esto que Santos sea una reedición de Uribe, su gobierno tendrá el sello personal de un hombre de ideas propias, bien entrenado en los años en que ejerció el periodismo en El Tiempo.
Santos postuló en un "decálogo" lo que será su gobierno, que aspira a que sea de unidad. De esos puntos, el décimo nos concierne directamente, y dice: "Relaciones Internacionales: profundizar la inserción del país en el mundo y estrechar las relaciones con nuestros vecinos, basadas en el respeto y la cooperación".
Consideramos vital para Venezuela mantener unas relaciones con Colombia respetuosas y transparentes, fundadas en la convicción del mutuo bienestar de nuestros pueblos.


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