
La persecución y detención del ex ministro de la Defensa Raúl Isaías Baduel artífice de la restitución de Chávez en el poder el 12 de abril del 2002 es un mensaje que debió acusar toda la oficialidad. Finalmente deben haber entendido que solo son fichas usables y descartables por Hugo Chávez en su intención totalitaria; aquí no hay otro hombre fuerte ni mito viviente que no sea él.
De hecho, todos los comandantes de grandes guarniciones son blanco militar del régimen y de la cúpula de militares que lo sostiene bajo las botas; el resto de los integrantes en la estructura militar constituyen piezas de apariencia. No hay amistad, vínculos, lealtad, familia ni institución que valga; toda la oficialidad es sospechosa de traición. El ejemplo más dramático es su compadre y antiguo compañero Raúl Baduel, que de todos los juramentados en el Samán del Güere fue el único que pudo continuar su carrera militar (porque no cumplió la misión asignada el 4 de febrero de 1992) sin ser delatado, hasta alcanzar el grado de general en jefe, para envidia de sus compañeros de conspiración, empezando por el mismísimo teniente coronel o comandante-presidente, quien no podía aceptar el fuerte liderazgo que el general Baduel tenía en el Ejército y que comenzara a ser percibido en toda la Fuerza Armada por su actuación en abril del 2002 como un indicador castrense, con una fuerte incidencia en la sociedad civil.
Desde que estaba en la Cuarta División Blindada, Baduel tuvo que lidiar con los opositores que peregrinaban a la Guarnición de Maracay como si de un iluminado se tratara para apoyarle si intentaba un golpe de Estado, con el agravante (que potenció la desconfianza presidencial) de que lo señalaran en la opinión pública como el hombre que podía derrocar a Chávez y detener el comunismo llamado socialismo del siglo XXI; otros lo veían como el fiel de la balanza ante cualquier coyuntura de enfrentar al presidente. Ni lo uno ni lo otro, Baduel no pudo o no quiso capitalizar el descontento en la institución armada ni se dejó seducir por los cantos de sirena entonados desde la oposición. Muy a pesar de sus actuaciones, Hugo Chávez que desconfiaba desde la jornada golpista del 4-F y debido a su conducta encubierta durante los seis años que mediaron entre el 92 y el 98 urdió una acción fría y criminal que contemplaba recluirlo en la prisión militar de Ramo Verde, y le ordenó al comandante de la III División, general García Carneiro, que elaborara un plan militar, de guerra, para enfrentar a la poderosa IV División Blindada que comandaba Baduel. Se trató del “Plan de Operaciones Aragua N° 1″, fechado el 14 de junio del 2002 (publicado en esta columna el 23 de abril de 2003), dos meses después de que el general Baduel lo restituyera en el poder. Un plan que retrató de cuerpo entero a Chávez.
Sus odios no conocen límites, Baduel lo sabe, no debe esperar clemencia sino el mismo destino que ordenó el presidente para los comisarios. Es una situación que se revertirá cuando los militares decidan darle la espalda. Habrá que esperar por donde vienen los tiros, porque tarde o temprano vendrán.
Tic tac
Ultima hora: según fuentes de inteligencia, la Disip le acaba de abrir una investigación al ex ministro de la Defensa Rangel Briceño por supuestas llamadas que habría hecho el general Raúl Baduel a su casa.
Pugnas internas: la DIM, siguiendo órdenes de Diosdado Cabello, le tiene montado el ojo al ministro de Salud, coronel Jesús Mantilla, por supuestas contrataciones de Barrio Adentro, en las que estaría incurso un mayor del Ejército de apellido Guerrero… tic tac
Marianella Salazar
El Nacional


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