
Por Robert Alonso
Wednesday, 29 de April de 2009
Mi muy despreciable Manuel, Voy a partir del supuesto que toda esta persecución que te tiene montada el régimen, NO obedece a un libreto similar al que los hermanos Ortega escribieron en Nicaragua en torno al traidor “opositor” Arnoldo Alemán. Como en política, lo real es lo que no se ve (según decía José Martí), vamos a pretender que, como a todo cochino, te llegó tu Nochebuena.
Qué bueno que hayas llegado a tu exilio eterno (porque esto es para largo), en una ciudad como Lima, triste, gris, donde jamás vas a disfrutar de esos aguaceros tan sabrosos como los que nos caían en Maracaibo o en el resto de nuestro país. Bienvenido al mundo de los cobardes… porque te recuerdo que tú considerabas cobardes a todos aquellos que nos vimos forzados al exilio, tal y como podrás recordar en el video que he publicado en la siguiente página de Noticiero Digital, en el décimo primer “post” titulado “La Novela de Manuel Rosales”: http://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=505577&postdays=0&postorder=asc&start=1590
Por la boca muere el pez y primero se reconoce a un traidor que a un cojo. En esa dirección también podrás recordar cuando aseguraste y le recomendaste a tu pueblo lo siguiente: “No podemos sacar a Chávez por ninguna vía de la violencia. Él tiene que salir, dentro de CATORCE AÑOS, por la vía de los votos para elegir a un nuevo presidente de la república, como establece la constitución venezolana.”
Según tus recomendaciones, muy democráticas, estarás en Perú hasta el año 2023, sin poder politiquear desde esas lejanas tierras, ya que los asilados no pueden hacer uso de los países que los amparan como plataforma política. Tendrás que dedicarte a trabajar, a menos – claro – que hayas tenido la previsión de sacar unos churupitos al exterior, que te ofrezcan la oportunidad de echártelas al hombro mientras ves cómo nuestra patria se termina de desintegrar sin tu presencia física.
De aquí a catorce años, tal vez tus hijos – los solteros – se casen con peruanas y establezcan familias con idiosincrasia distinta a la nuestra. Tus nietos, tal vez, nacerán en tierra extranjera y aprenderán a hablar con un acento diferente al nuestro, que es tan sabroso. Lo más probable es que para el año 2023, tus propios hijos no se acuerden ni de cómo era la tierra que los vio nacer, se hayan olvidado de nuestra música… de las gloriosas gaitas zulianas, del olor de nuestro mar… y hasta tengan que comer hayacas envueltas en papel de aluminio. Pero, en honor a la democracia, tendremos que esperar hasta entonces para sacar a Chávez a punta de votos… digo, si es que los dirigentes de la supuesta oposición que opten por quedarse en Venezuela, obtienen del régimen las debidas legales y constitucionales condiciones para poder acudir a las urnas, en el año 2023, en “buena lid”.
Consideras improcedente para un “demócrata” como tú, entregarse a un dictador como Chávez, pero encuentras lógico y recomendable para todo un pueblo demócrata, como el pueblo opositor venezolano, votar en las elecciones amañadas por ese mismo dictador a quien tú no consideras apropiado entregarte, sin que existan las condiciones mínimas para que tales comicios sean medianamente transparentes.
Qué bueno, Manuel, que te hayas dado cuenta de que Chávez es un dictador y que en Venezuela se ha implantado una dictadura, a la cual yo más bien prefiero llamar “tiranía”. Tal vez ahora tengas tiempo de leer el ensayo del Dr. Gene Sharp, “De la Dictadura a la Democracia”, donde se asegura textualmente lo siguiente: ”Bajo una dictadura las ELECCIONES no se pueden usar como instrumento para un cambio político significativo.” Tal vez ahora pongas a funcionar una de esas cuatro neuronas que Dios te dio, para llegar a la conclusión de que no se puede combatir a un dictador (a un tirano) con las honorables reglas democráticas y constitucionales, cuando él emplea esa constitución como papel higiénico.
En tus momentos de total y absoluto aburrimiento, seguramente que encontrarás tiempo para redactarle tus memorias a alguien de tu entorno que sepa escribir y ahí nos cuentes por qué te negaste a exigir las debidas, legales y constitucionales condiciones para que las elecciones presidenciales del año 2006 fuesen transparentes, tal y como nos cansamos de pedirte que hicieras, convocando a las calles de todo el país a esa avalancha conformada por millones de venezolanos que creían en ti, como hicieran los dirigentes chilenos antes de acudir al plebiscito para dilucidar la suerte del dictador Augusto Pinochet.
Tal vez en tus memorias nos dirás por qué no hiciste como hizo Alejandro Toledo en Perú, ante el descarado fraude del chinito Fujimori, o como hiciera Corazón Aquino en Filipinas, ante la burla comicial del sanguinario tirano Ferdinand Marcos, en vez de colaborar – con el régimen y el resto de la “oposición conchupante” – a pisotear la dignidad de millones de personas, llevándolas a las urnas a sabiendas de que sus votos no contarían para un carajo. Mientras tanto, Manuel, si es que no estamos ante una burla más, preparada por el régimen de Castro en Venezuela, con tu necesaria participación, te deseamos que te pudras bajo la lluvia de polvo limeño y te revuelvas en tus recuerdos.
Desde mi segundo exilo que ya cumplió cinco años,


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