ORLANDO URDANETA SALUDA AL FORO "ANTIDOTO PARA EL SOCIALISMO DEL SIGLO XXI - DERROCAR ES CONSTITUCIONAL"
Al Cesar la independencia de los poderes, se asfixia la democracia. Cuando un mandatario se perpetúa en el poder, mueren las libertades.
El planeta, es el país de todos. Nos unen las apremiantes tareas para una cura ambiental, tanto como las obligaciones políticas, para una convivencia general.
Por encima de toda convicción cultural, incluida la religiosa, debe estar la garantía a la vida, junto a otros elementales derechos humanos. La justicia social, llevando como brazo, la justicia tribunalicia, debe ir de la mano con las oportunidades de desarrollo, para todos.
Por ello. Los demócratas del mundo tenemos una deuda planetaria, por la estabilización de gobiernos respetuosos de éstas normas. La estabilidad del mundo no soporta más que ciertos grupos humanos sufran bajo las caprichosas decisiones de megalómanos, ungidos por su propia locura, apoyados por el poder de las armas, el oscurantismo fanático-religioso y la voracidad de seres igual de inescrupulosos que le sirven de comparsa y piso económico dentro de sus regiones; cuando no son sus aliados tarifados desde los mas importantes organismos internacionales.
La famosa autodeterminación de los pueblos, tiene ahora que pedir el concierto de esos organismos corruptos, manipulados y parcializados. Y todo esto, sin entrar a revisar la actitud abiertamente forajida, de algunos de esos "gobiernos" auténticos y abiertos traficantes de armas y estupefacientes, cuando no sirven de mampara al trafico de material y materia prima, para el enriquecimiento nuclear de auténticas amenazas a la humanidad.
En esta orbe caotizada, solo queda el camino del rescate para la democracia, de esas comunidades. Si ese camino es por la imposición, no dista para nada de las fórmulas que utilizaron ellos, para llegar y/o mantenerse.
Los demócratas del mundo estamos en la obligación de hacer un solo frente e irradiar a todos y cada uno de esos pueblos, la semilla de libertad y justicia social que los hará libres y soberanos.
En el caso específico de la América Latina, un solo tumor hay que extirpar. Y es la metástasis castrista, que por la mano ensangrentada, de Hugo Chavez, recorre buena parte del continente rodando sobre barriles de un petróleo que corrompe y esclaviza.
El Socialismo del Siglo XXI no es otra cosa que la engañifa popular más antigua del mundo moderno, solo que ahora la oz y el martillo, se visten de democracias, aprovechando la libertad de expresión, de pensamiento y la libre elección, precisamente para socavar esas garantías. Es la manipulación de la democracia desde dentro de la democracia misma, en un sistema de apariencias, donde todos somos iguales, solo que "algunos somos más iguales que otros"
Si algo hay que tomar de ésta pesadilla, para el futuro de nuestros pueblos es el hecho de que nos baña un mismo mar, que no el de la felicidad, con el cual se burla el cáncer venezolano, de todos nosotros. El mar que nos baña es el de los valores, de la moral y la valentía de nuestros héroes. Elementos intactos en nuestra constitución y listos a aflorar en el corazón de cada latinoamericano.
Las democracias también se forjan con fuego. Las libertades también se riegan con sangre. Nuestras cartas magnas nos aseguran el derecho a la vida, a la educación y la salud. Y todo ello en libertad. Luego cuando alguien pretende secuestranos esos derechos, estamos en la obligación de removerlo, por todos los medios. Mientras no lo hagamos, estaremos en deuda con el futuro de nuestros descendientes.
Derrocar es constitucional.
Orlando Urdaneta




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