Ojalá Chávez tome el ocaso de Gaddafi como el aliento para asumir su fracaso y su derrota a tiempo y, aunque Venezuela no es Libia, el modelo árabe nos alerta sobre los designios de cualquier personaje que en el siglo XXI quiera eternizarse en el poder como gobernante, creyéndose el mesías idolatrado y amado por "su pueblo". Fausto con una santa falacia insumida con esquizofrenia.
Su "yo" debe estar acongojado por la noticia del derrumbe de su amor-poder que creyó tener de sus hoy ex aliados libios, quienes con sus tremenduras revolucionarias arremetieron contra su egolatría encharcando su nombre en el estadio de Trípoli al desmontar letra por letra como chispazos de contra odio. Nada más natural como desagravio por la amistad con el tirano libio. Pareciera que fuera un efluvio a pocas horas de la muerte de su obcecada Lina, por quien oró para que el buen Dios la recibiera en su regazo.
Lo que ocurre en Libia nos trae el recuerdo venezolano del 11 de abril de 2002, ese aciago día, cuando Caracas vivió la experiencia de lo que ocurre en lo remoto por la distancia pero cercano al escenario de Chávez. La actitud tiránica de Gaddafi, el hermano, como lo llamó nuestro presidente, nos trae al recuerdo del abril de la esperanza frustrada, cuando aún no tenía vigencia el Estatuto de Roma, pero su reflejo nos impone en las conductas similares. Es bueno recordar lo que no fue muy difundido y quedó eclipsado por la negativa "revolucionaria" del poder omnímodo de no crear la "Comisión de la Verdad".
En el antejuicio de mérito de agosto de 2002, los imputados declararon en su defensa, lo que consignaron y cursa en la sentencia, su comunicado del 11 A:
"En virtud de los acontecimientos acaecidos por el país en los últimos días, ante el riesgo manifiesto de agravamiento de la conflictividad social y CONSIDERANDO la actitud antidemocrática del ciudadano Presidente de la República y la conducta complaciente e irresponsable de! Alto Mando Militar, NOSOTROS, oficiales, generales y almirantes del Ejército, Armada, Fuerza Aérea y Guardia Nacional, conforme a lo previsto en los artículos 57 y 350 de la constitución de la República Bolivariana de Venezuela, hemos decidido dirigirnos al pueblo venezolano para desconocer el actual gobierno y, la autoridad de HUGO RAFAEL CHA VEZ FRÍAS y del Alto Mando Militar, por contrariar los valores, principios y garantías democráticas y menoscabar los derechos humanos de los venezolanos.
La constitución vigente nos impone en su artículo 328 la obligación de mantener el orden interno y, por lo tanto, evitar más derramamientos de sangre y la destrucción de nuestro pueblo venezolano y de todas sus instituciones. Y esa obligación pasa por la salida pacífica del ciudadano Presidente de la República y sustitución de! Alto Mando Militar, para permitir que nuestro país pueda salir de la debacle en la que se encuentra sumido por las desviaciones de la conducta del Jefe del Estado, de los supremos intereses de la Patria, por pretender someternos a los dictámenes del Castro Comunismo, por haber provocado el empobrecimiento generalizado debido a su incapacidad e ineficiencia para gobernar y ejercer el poder, llevando a la población a enfrentamientos que nuestra historia reciente no había conocido, poniendo en peligro nuestra soberanía al negociar contra la guerrilla colombiana, enemiga natural de nuestro país por la cantidad de bajas que nos ha producido.
Venezolanos, el Presidente de la República ha traicionado la confianza de su pueblo, está masacrando a personas inocentes con francotiradores, para este momento van 6 muertos y decenas de heridos en Caracas. Está pretendiendo utilizar unidades de nuestro glorioso Ejército para reprimir la marcha cívica que se está llevando a cabo, cuando juró y ha repetido en varias oportunidades que jamás utilizaría la Fuerza Armada en contra de nuestro propio pueblo. Esto, no lo podemos permitir, no podemos aceptar un tirano en la República de Venezuela: Su permanencia en el cargo amenaza al país con la desintegración.
En este momento, nos dirigimos a los Oficiales Generales Y Almirantes, Oficiales Superiores, Oficiales Subalternos, Suboficiales Profesionales de Carrera, Tropa Profesional y Tropa de alistada, y a todo el personal militar para que unamos esfuerzos y hagamos realidad una Venezuela mejor.
Nos enorgullece el papel desempeñado por toda la sociedad civil organizada, que de manera cívica y digna ha contribuido a la creación de conciencia para evitar el derrumbe del sistema democrático y la destrucción de la principal industria del país como es Petróleos de Venezuela, la cual se mantiene firme al no dar ni un paso atrás. Los venezolanos no somos una minoría, ahora el momento exige dar un paso al frente, todos somos venezolanos para que Venezuela merece un mejor porvenir". (Transcripción realizada por TV Prensa 2000 C.A. al programa especial realizado por VTV, el 11 de abril de 2002, segunda pieza del expediente folio 245).
En este mismo sentido, el General de División EFRAÍN VÁZQUEZ VELAZCO, en ese entonces, Comandante General del Ejército, aproximadamente a las 9:00pm., de ese mismo día, fijó posición ante los medios televisivos del país, en los siguientes términos:
". ..PRÍMERO: Hoy se violaron todos los derechos humanos consagrados en nuestra Constitución. SEGUNDO: Murieron venezolanos por incapacidad de diálogo del gobierno nacional. TERCERO: Todo esto se advirtió al Alto Mando Militar hoy con tiempo y no se tomaron las medidas pertinentes. CUARTO: Existen grupos armados llamados bolivarianos que ofenden el nombre del Libertador, que se dedican a pregonar la maldad y utilizan armas, lo que constituye un delito en nuestra Constitución. QUINTO: Se han utilizado oficiales de las Fuerzas Armadas Nacionales con fines políticos dentro de los cuarteles. SEXTO: Se ha mancillado el honor de las Fuerzas Armadas Nacionales y hemos perdido la identidad de nuestro uniforme. SEPTIMO: Se ha violentado la autoridad del comandante del Ejército, al recibir órdenes directas de un subalterno mío, el Comandante de Terecera División de Infantería, por parte del señor Presidente de la República, sin tomar en cuenta al Comandante General del Ejército. OCTAVO: Esta noche le pedimos perdón al pueblo venezolano por los sucesos acontecidos y donde una fuerza armada, que se supone del pueblo fue incapaz de cumplir su cometido. NOVENO: Las Fuerzas Armadas Nacionales no son para agredir al pueblo, ni para salir a la calle a combatir a los venezolanos. DECIMO: Como comandante General del Ejército soy el legítimo comandante de todas las tropas de este componente. Les ordeno a todos mis comandantes de batallones, brigadas y divisiones, que son mis fortalezas de la Patria, que permanezcan en sus unidades, que esto no es un golpe de estado, no es una insubordinación, es una posición de solidaridad con todo el pueblo venezolano. ONCE: Señor Presidente de la República, le fui leal hasta e! final, hasta esta tarde le serví con toda la lealtad del caso que siempre le he manifestado porque soy un soldado disciplinado y leal, pero los muertos de hoy no se pueden tolerar.
Invoco a los artículos 328y 350 de nuestra Constitución que nos obligan a tomar esta decisión. Señores Generales del Ejército, cumplan con su deber, General ROSENDO, Almirante CUBERO, distinguidos oficiales dé nuestras Fuerzas Armadas, yo sé que en estos momentos, ustedes están con nosotros. Fijen su posición. General ANSELMI, Comandante del componente aéreo, por favor sea un digno general comandante de su componente. El señor Inspector General de la Guardia Nacional General MARTINEZ, lo felicito por su actitud tomada en el día de hoy, ya que los militares venezolanos, una vez más, nos sentirnos identificados, con el pueblo. Y repito, esto no es un acto de insubordinación, esto es un acompañamiento a todo el pueblo venezolano ante un atropello que ha acontecido con todos los venezolanos esta noche. Muchas gracias, señoras y señores... ". (El Nuevo País. Pág. del 12 de abril de 2002, anexado marcado con la letra "H" de "LA SOLICITUD FISCAL"). Tomado por nosotros para la defensa de los dignos oficiales enjuiciados y absueltos en la sentencia publicada el 14 de agosto de 2002, posteriormente anulada inconstitucional e indignamente por la Sala de Casación Penal del TSJ.
Nada puede ser más palpable hoy, para encontrar el émulo de Gaddafi con el Chávez del 11 de Abril.




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