
Mary Carmen Arias/El Carabobeño
Una semana transcurrió desde la aprobación de la enmienda constitucional y ya el presidente Chávez se proclamó candidato para las elecciones presidenciales del 2012, mientras que la oposición venezolana continúa repartiendo cuotas de responsabilidad y algunos dentro de los partidos políticos abogan por la “verdadera unidad” y llaman a trabajar en conjunto en una serie de puentes rotos o no, para sacar a Venezuela adelante, acabando con los extremismos
Sin embargo, hasta no sincerar las posiciones, obviar el discurso mediático, y concebir un mensaje que motorice a la sociedad y convenza a los “ni ni” o no alineados políticos, la realidad política se mantendrá igual que en los últimos años cuando “preciosas” oportunidades de transformación son ignoradas por la oposición, aun cuando el pueblo venezolano ha dado muestras de su confianza en el voto como instrumento de cambio y fortaleza democrática.
La apreciación corresponde al politólogo y profesor universitario John Magdaleno, encuestador de experiencia que nos ofrece su visión de lo que fue el proceso para el referendo de la enmienda constitucional: los logros, las fallas, la verdad sobre las encuestas y los cambios y transformaciones que deben ocurrir en las organizaciones políticas, tanto en el gobierno como en la oposición, pero también en la sociedad en general.
En su carácter de politólogo, Magdaleno sostiene que es imprescindible que la sociedad venezolana empiece a exigir más a los políticos, en especial a los de oposición, como seguro está ocurriendo del lado del chavismo cuando es evidente, en las encuestas, las críticas sobre el desempeño de la gestión social. Mientras que en el lado de la oposición se debe cobrar políticamente el haber desperdiciado la oportunidad de lograr imponerse con votos en el rechazo a la enmienda, cuando el discurso político no logró calar.
Y en ese proceso de cambios y exigencias del que tanto se habla iniciamos con un porcentaje importante de la sociedad, por ser los que marcarán la diferencia en materia de votos, dada su visión de la política al igual que su heterogeneidad: los “ni ni” o no alineados políticos, representan entre 38 y 43% de la población, entre sus jóvenes de los estratos D y E, 4 de cada 10 venezolanos. Este sector será clave en los resultados de los próximos compromisos electorales en el país, toda vez que su presencia o ausencia en las urnas marcará la diferencia, cuando la división entre afectos al oficialismo y oposicionistas al gobierno es prácticamente a la mitad de los electores.
¿Cómo establecer esa empatía “ni ni”-oposición?
Lo primero es comprenderlos a partir de un estudio etnográfico, analizar y ver la forma como se forman las opiniones y preferencias. Se debe entender su origen luego del 2002. Antes del paro petrolero se inclinaban mayoritariamente hacia la oposición y luego de ese evento se plegaron al oficialismo. Este segmento se consolida con los episodios de alto impacto político que polarizaron el país: el paro petrolero y el cierre de RCTV, ante el desagrado por el no reconocimiento del otro, presente en los discursos políticos de las tendencias políticas.
También se debe tener presente que una parte de los “ni ni” son totalmente opositores al gobierno, también están los que esperan por un Mesías, un líder perfecto, algo que no encontrarán, mientras que otra parte se inclina hacia el gobierno aun cuando rechazan su discurso agresivo, la regaladera, además de los verdaderos “ni ni”, aquellos a los que la política le es totalmente indiferente, son cerca del 5% de la población.
¿Qué buscan los “ni ni”?
Sencillo de comprender, desde hace tiempo están tras una visión de país más integrada, más democracia y tolerancia política y se diferencian de chavistas y opositores por su visión más integrada de la realidad, con la misma capacidad para reconocer las bondades de gobierno y oposición e igual para criticarles pero con menor pasión política y mayor objetividad en la mayoría de los casos.
¿La derrota en la enmienda sobre quién debe recaer: las encuestas o los políticos?
Es tiempo de tiempo de renovación, en el país urge una crítica pero debe ser racional, fundamentada con una correcta comprensión de lo que ocurre, no como se viene haciendo metiendo a todos en un saco sin distinciones. Es importante una reflexión y no sucederá si la crítica no se fundamenta contra la dirección política de la oposición, a quien se debe aplicar el cobro político para que aprendan de la incapacidad de alcanzar los logros planteados.
Es tiempo -explicó Magdaleno- de pensar en esas cosas que al final permiten la renovación de los cuadros, toda vez que existe una gran cantidad de enquistados que no permiten que se les dispute el terreno.
Es importante que la oposición revise su discurso enmarcado básicamente en el tema de la democracia política y las libertades sin entender que Chávez ha logrado mantener su liderazgo al hacer uso de temas de agenda social que son los que en realidad le conectan con los estratos más bajos, que se mantiene pero que ha caído desde el 2006 con el cierre de RCTV, la reforma ya se enfrascó en la agenda política, mientras que la oposición con los mandatarios locales recién elegidos se está conectando con este sector de la población al atender las necesidades básicas.
¿El 15 de febrero quién venció?
El voto, en el cual se viene recuperando la confianza como instrumento de cambio político, de expresión, independientemente de que se gane o no, lo que también lleva a reconocer que hubo una cierta abstención inducida por la vía de presión y la movilización del aparato del Estado.
¿Las encuestas mintieron?
Pese a los señalamientos de diversos voceros de oposición e incluso de algunos periodistas y medios de comunicación, es demostrable científicamente que la teoría de la espiral del silencio no existe en Venezuela porque no hay clima en el país que impida al ciudadano decir la verdad en las investigación de campo y por tanto la hipótesis de falsificación de preferencias ha sido negada lo que indica que las encuestas siguen diciendo la verdad. Continúan siendo instrumentos confiables para la investigación sociopolítica, la medición y la investigación electoral, sostiene
Magdaleno, politólogo y encuestador.
John Magdaleno explicó que en la última semana de campaña, una de las encuestadoras más grandes del país -no dio el nombre pero se infiere que es Datos- reveló cómo en la última semana de campaña la preferencia por el “No” seguía en crecimiento y ganaba con una diferencia de 6 puntos, las demás firmas garantizaban el triunfo del “Sí”.
“En la última semana de campaña los estudios de opinión decían que se ampliaba la distancia a favor del ‘Sí’ ratificándose las tendencias preliminares del IVAD y Datanálisis. Lo que demuestra que son confiables las encuestas”, enfatizó.
Por otra parte explicó que su hipótesis sobre el voto oculto permitía definir inhibiciones entre electores entrevistados, evidencias que fueron concluyentes en el estudio de última semana de Datanálisis, el porcentaje era pequeño, y no alteraría los resultados y la otra prueba la encontró en una encuesta de Seijas que cerró el 9 de febrero con un 49% a favor del “Sí” y 39% del “No”, mientras que el No Sabe/No Responde era de 11,5%.
Recuerda que en un ejercicio simulado de votación, efectuado por la firma Seijas, la distancia de 10% que se registraba en la pregunta de intención de voto se reducía a 6% a favor del “Sí” y el No Sabe o No Responde era de 6,8%, buena parte de los 11 puntos de los que no respondían se trasladaban hacia el “No”.
Sí había inhibiciones y se debía poner la lupa en el tema aun cuando no eran lo suficientemente altas para revertir la tendencia, insiste Magdaleno, al exponer que su conclusión es que se debía poner atención a elementos como las altas tasas de No Sabe ante la intención de ir a votar.
Tasas infladas de disposición de ir a votar. Datanálisis registró 85% de entrevistados seguros de ir a votar que significaban una abstención del 15% y la encuestadora Seijas registró la última semana cerca de un 78% también seguros de sufragar, mientras que Datos también refería una intención de voto de 80%.
¿Y qué sucedió con las proyecciones en materia de abstención?
Se cayó incluso mi propio pronóstico, decía que de localizarse entre 30 y 34% era favorable hacia el “No” y entre 35 a 40% mayor probabilidad del triunfo para el “Sí”, sin embargo, todos fallamos en esa proyección cuando cerró en 29,67% lo que habla del fortalecimiento del voto como instrumento de la democracia y el gran ganador en la contienda referendaría del pasado 15 de febrero.
Autor: unvenezolanomas