A las puertas de un nuevo plan de ajustes, la población siente miedo de que ocurra algo similar, dice José VirtuosoAnalizarán el 27-F en un foro
La lección que dejó el Caracazo del cual se cumplirán 20 años el viernes, es que el país no puede ir por un despeñadero, mientras su dirigencia política disfruta de las mieles del poder.
Así lo concibe el director del Centro Gumilla, José Virtuoso, quien analizó los hechos violentos que marcaron la historia contemporánea venezolana.
"Si algo quedó en evidencia el 27-F de 1989 fue una dirigencia política que estaba actuando sin conexión real con la gente, tomando medidas de espaldas al pueblo, así generaron una crisis que fueron incapaces de conducir adecuadamente, hasta el punto de que tuvieron que sacar a los militares a la calle para restablecer el orden", recuerda Virtuoso.
Conocida como el Caracazo, la ola de violencia vivida por el país durante los primeros días del segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez tuvo su fecha central el 27 de febrero, cuando miles de personas se lanzaron a las calles de Guarenas y Caracas, para protestar contra las medidas económicas anunciadas días antes por el mandatario.
"Hoy vivimos la misma crisis porque hay una dirigencia que se conecta sólo con una parte de la población. Esto me hace presumir que el problema sigue latente", añadió Virtuoso.
Invitó a un foro que se realizará el viernes próximo, a las 9:00 am, en la UCV, en el que analizarán esta problemática.
Aquel febrero, una poblada comenzó las manifestaciones en Guarenas, debido al alza de los precios del pasaje. De inmediato, y como si fuera una mecha de pólvora, las protestas degeneraron en actos de vandalismo que -en la medida que eran informados por radio y televisión- se regaron a Caracas y otras ciudades del país.
El Ejecutivo nacional no tuvo otra alternativa que suspender las garantías constitucionales y ordenarle a la Fuerza Armada activar el Plan Ávila, para restablecer la calma social.
"Hoy estamos cerca de una medida de ajuste del gasto fiscal, y nadie puede negar que subsiste un miedo por lo que eso supone para la población.
Es el fantasma del Caracazo, que está presente como el detonante de una crisis social, que aún no superamos".
Por G. G.
El Nacional .


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